martes, noviembre 06, 2012

Rumbo a Fuerteventura


Playa en Fuerteventura

Dicen los guanches que la isla más hermosa del archipiélago canario es Fuerteventura. Si lo dicen por algo será. Yo no comparto esa opinión, aunque no creo que sea adecuado mostrar mis impresiones personales sobre Fuerteventura, cuando nuestra excursión se limitó a un pequeño sector del norte de la isla (porque no daba tiempo a más) y cuando el tiempo no acompañó, pues amaneció nublado y terminó lloviendo. Tendré que dar una segunda oportunidad a Fuerteventura, pues cuentan que tiene unas playas paradisíacas.
Playa Blanca

El día que habíamos de ir a Fuerteventura, cogimos el ferry en Playa Blanca, que se encuentra al sur de la isla de Lanzarote.

Aparece el ferry

El ferry era de la compañía Fred Olsen, que me recordó a otra travesía marítima hace dos años desde Tenerife a La Gomera.
Isla de los Lobos

El ferry dejó atrás la Isla de los Lobos, que en realidad es un islote donde ese día habían cancelado todas las excursiones porque el mar no estaba en calma.

Llegada a Corralejo

Atracamos en Corralejo, uno de los sitios preferidos por los españoles en Fuerteventura, con una cantidad escandalosa de apartamentos y hoteles de lujo y con más de 120 kilómetros de playa.
Las arenas de Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote son de origen fósil, de la época de los dinosaurios, en relación con las playas de la Peníncula, que son de origen morfológico. Son islas que se encontraban parcialmente sumergidas. Llegó un período caracterizado por muchas tormentas de arena. Una de esas tormentas llegó desde el Sáhara e impactó contra las islas de Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria. Fuerteventura tenía entonces tres kilómetros de altura, por lo que cuando la tormenta chocó contra la isla fue perdiendo intensidad, de ahí que no llegara al resto de las islas. La arena de Fuerteventura se regenera porque llega desde el fondo marino.
Hace unas décadas se corrió el rumor de que el agua de Fuerteventura tenía propiedades especiales, ya que son ricas en yodo y pobres en oxígeno. Las aguas del mar rodean la isla en el sentido de las agujas del reloj. En el resto de las islas de Canarias no es así.

En la actualidad, Fuerteventura tiene una altura de 400 metros sobre el nivel del mar. Las aguas suben desde el mar y van perdiendo oxígeno. A mediados del siglo XX varios médicos nutricionistas se llevaron agua de Fuerteventura a la cercana Isla de los Lobos e iban tomando pequeños sorbitos diarios de agua de Fuerteventura. Cuando volvieron su salud se encontraba mejor e incluso sus órganos vitales estaban en mejor estado. En grandes cantidades, el agua de Fuerteventura causa diarreas y otros efectos dañinos en el cuerpo humano, si bien en pequeñas cantidades es beneficiosa para la salud. Aseguran los científicos que con el agua de Fuerteventura se podría erradicar parte de la hambruna del mundo.
Pero Fuerteventura carece de agua para beber. A finales de los años 70 (1979) descubrieron las desaladoras, que bombean el agua salada y la convierten en agua dulce. El agua penetra en la isla a través de los lodos y cruza tantos terrenos ricos en elementos químicos que a veces el agua sale potabilizada. Antes de las desaladoras, se hacían catas en los pozos: si el agua era dulce la destinaban a los humanos; si era salubre era para el ganado; y si el agua salía muy salubre lo destinaban para los cultivos (para regar tomates, etc.). En los años 70 había tanta sequía que llegaban barcos desde otras islas portando agua potable.
Había al menos tres salinas naturales en la isla.
Fuerteventura es reconocida internacionalmente por la fabricación de quesos. El queso majorero se encuentra entre los cinco mejores quesos del mundo. El ganado de Fuerteventura se alimenta trayendo pasto de Andalucía y América.
Corralejo es un núcleo turístico muy importante en Fuerteventura. Es la zona turística más selecta, por cercanía a las islas de Lanzarote y de los Lobos. En esta población se encuentra uno de los mejores Resorts del mundo, donde una noche cuesta desde 400 € (para mí que no cogí bien el precio de la habitación por noche). La Isla de Lobos está a diez minutos en barco; allí se han ido descubriendo formas alternativas de turismo y para la ciencia.
Antes de la crisis, Corralejo contaba con 250.000 habitantes; en la actualidad hay 80.000.
Dunas de Corralejo

Allí se encontraban las Dunas de Corralejo, que muy pronto perderán parte de su belleza al estar construyéndose al lado una carretera. Las Dunas de Corralejo son Parque Natural.
Puerto del Rosario

Puerto del Rosario es la capital de la isla desde 1957. Antes de llamarse así, se llamaba Puerto del Carmen. En el pasado fue un puerto pesquero donde se embarcaban cabras para el resto de las islas canarias y se llamaba Puerto Cabra. Cuenta con unos 37.000 habitantes. En la periferia de la capital se localiza el Parador de Fuerteventura, junto a una playa de arena blanca.
Anterior a que se trasladara la capital a Puerto Cabra, la capitalidad de la isla se ubicaba en Betancuria, zona agrícola donde había mucho cultivo y hace unos siglos el cultivo era el que traía el dinero.
En esta localidad estuvo desterrado Miguel de Unamuno y hay una Casa-Museo en su nombre. Su despacho está decorado con figuras de papiroflexia, que era uno de sus hobbies favoritos. Unamuno había escrito en un periódico un artículo en contra del régimen (franquista). Le pidieron que se retractara de lo escrito, pero se negó a hacerlo. Es entonces cuando le desterraron a Fuerteventura, donde estuvo viviendo alrededor de cuatro o cinco meses (a cuerpo de rey). Muchos eruditos venían de la Península a intercambiar impresiones con Unamuno. Escribió De Fuerteventura a París, donde describió la isla canaria como “un oasis de la civilización”. En Fuerteventura, el escritor sentó las bases educacionales para focalizar los pueblos más importantes de la isla.
Más tarde llegó a Puerto del Carmen el Tercio de Juan de Austria, donde permaneció hasta 1995.

Cerca de la capital se encuentra el antiguo aeropuerto de Los Estancos, que lo quieren rehabilitar para uso de aeronaves pequeñas.
Montaña Quemada (en pequeño se ve la estatua de Unamuno)

Tindaya es un pueblo que se encuentra junto a la Montaña Quemada. Esta montaña de picón alberga una estatua de Miguel de Unamuno. Es la montaña sagrada de Tindaya, aunque no es una montaña, sino la caldera solidificada de un volcán. Los materiales se han fundido en esa montaña y han creado materiales únicos. Ha sido objeto de estudio por numerosos científicos y también por artistas.

El picón es un material volcánico (por ejemplo, es el utilizado en las curvas del circuito de Montmeló).
Montaña de Tindaya, considerada sagrada

El escultor Eduardo Chillida quería hacer allí un cubo de 50x50x50m. con chimeneas, azoteas y rampas. Si te colocas en un cubo y miras por la chimenea, ves determinadas estrellas, por lo que sirve para orientarse. Cuando vayas a salir lo haces por el nivel más bajo: el nivel del mar.
Es una isla donde existen grabaciones de origen aborigen. En esa montaña hay grabados únicos, perfectamente situados en la montaña y perfectamente orientados (lo que a la vez está en consonancia con lo que quería hacer Chillida en la misma). Unos dicen que lo que está grabado es lo que representan; otros van en la línea de lo terrenal que se une a lo celestial.
Con un permiso especial se puede subir a la montaña.
Casa de los Coroneles

En la población de La Oliva se encuentra la Casa de los Coroneles. Fue Casa de los Coroneles y también Casa de la Marquesa. En el siglo XVII, las Canarias ya estaban colonizadas y había que otorgarles protección. Es una casa que tiene innumerables puertas y ventanas.
Los Coroneles tenían mucho poder en aquella época. Ostentaban el poder militar, y eran además los jefes de la Inquisición. Allí donde iban iba también la Iglesia, por eso, en camino recto se encuentra la Iglesia del Candelario. Aun así, como los militares eran individuos muy religiosos, la casa cuenta con una ermita en la azotea. Junto a la casa se pueden ver los corrales donde guardaban el ganado. El Cabildo Insular quiere reactivar la zona, con un enfoque turístico, para recrearlo lo más parecido a la época.
Patio interior de la Casa de los Coroneles

La casa demostraba el poder y/o la riqueza que tenía la familia que vivía en ella. Todas las casas canarias tienen un patio interior que hace la función de chimenea: si entraba aire por las puertas y ventanas, el patio lo echa hacia fuera. Asimismo tiene una arcada de madera pulida y artesonados en el techo. Muchos de los suelos también están recubiertos con placas de madera. La teja de la casa fue traída en barco.
Casa Mané

En la misma población de La Oliva visitamos el Centro de Arte Canario, sito en la Casa Mané, donde se exponen obras de artistas canarios, tanto en los jardines como en salas interiores.
Esculturas en el jardín de la Casa Mané

En Fuerteventura, la casa más sencilla tenía dos lados y forma de “L”; un poco más acomodada tenía forma de “U”; si los habitantes tenían suficiente riqueza la cerraban en forma de cuadrado. Si había mucha más riqueza, se podía añadir una segunda planta, cubrirla con teja, etc. Por eso las casas eran como el carné de identidad de los habitantes que vivían en ellas.
El Cotillo

Lajares es una localidad famosa porque se podía practicar la extracción de piedra. Contaba con unas minas al descubierto, de donde se extraían grandes piedras basálticas que servían para hacer las piedras de los molinos. Hoy es célebre porque allí se puede encontrar artesanía del calado.
Fortaleza del Tostón

En El Cotillo hay una fortaleza pequeña del siglo XVIII. En Canarias hay tres fortalezas exactamente iguales. Se trata de la Fortaleza del Tostón. La fortaleza se levantó sobre otra anterior del siglo XV. Servía para custodiar la llegada de naves comerciales.
Faro del Tostón

En el mismo pueblo, se encuentra el Faro del Tostón. Esta zona está llena de calas donde pueden ir familias con niños, porque carecen de peligrosidad. En esta parte de la isla se están potenciando los deportes náuticos, como el kayak.
Inmediaciones del Tostón

En este faro hubo uno anterior del siglo XIX y el primero del siglo XVIII. En la actualidad, en el interior alberga un Museo dedicado al mar.
Se avecinaba la tormenta…

¿De dónde proceden los habitantes canarios?
Olivia Stone, en su libro Tenerife y sus seis satélites, escribió la primera guía de Canarias. En ella se habla del posible origen de los habitantes de Canarias. La historiadora indica que las aguas de África llegan de forma natural a Lanzarote y Fuerteventura, por lo que es posible que arrastraran a muchos aventureros del Norte de África hasta las costas de Fuerteventura.
Los conquistadores, cuando llegaron a Canarias, descubrieron que la población de origen aborigen que se encontraron tenía la misma fisionomía que los beréberes del Norte de África. Lo que choca y es contradictorio a esta posibilidad es que los beréberes sabían de navegación. Coinciden las descripciones físicas, el tipo de construcciones e incluso la cabra procede de África. Para no entrar en conflicto con los aborígenes, Felipe III asignaba terrenos a los reyezuelos locales.
Muchos nombres que comienzan por T (de poblaciones, de personas, etc.) son de origen aborigen y no tienen traducción al castellano.
En la isla de Fuerteventura es donde más población de origen aborigen había. Hay un pueblo llamado La Atalayita, donde se han encontrado restos de arquitectura prehispánica, sobre todo utensilios domésticos.
El 90% del terreno de Fuerteventura está protegido. La actividad ganadera y agrícola es mínima en la isla. En la isla hay unos 200 cocederos de cal.
Fuerteventura es Reserva Natural de la Biosfera, como iniciativa del respeto del hombre con su entorno.
Un dato curioso es que las aguas de Canarias son internacionales, no son jurisdiccionales españolas.
Tarde de lluvia en Corralejo

Después de dar una vuelta por la zona norte de la isla de Fuerteventura, cuando regresábamos a Corralejo comenzó a llover. Me dijeron que eso era atípico en Canarias, ya que la media de lluvias allí son tres veces al año. Yo pensaba: “Pues me ha tenido que tocar a mí, que vengo aquí en busca del sol”. El peor momento del día aún estaba por llegar. Durante media hora de travesía en barco de vuelta a Lanzarote, éste iba para todos los lados. Nunca me vi en una situación similar y pasé miedo de verdad. En ese momento, pensé en una persona y le escribí. Días más tarde, le describí con gestos lo aterrada que estaba en el barco, mientras le miraba a los ojos.

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