Hace tiempo que tengo El jinete del silencio en la estantería. No sé por qué no lo había cogido antes, porque la verdad es que es un libro exquisito, para disfrutar. En la novela vamos a descubrir a un personaje único, una persona autista que tiene una relación especial con los caballos. De hecho, es algo que en la actualidad se está desarrollando, vincular a niños autistas con los caballos por la nobleza de estos animales.
Jerez de la Frontera, Cádiz
Jerez de la Frontera, 1522. Isabel es la dama de compañía de un matrimonio adinerado que vive en Jerez de la Frontera, ha quedado embarazada de su señor, Luis Espinosa, y ha conseguido mantener oculto su estado de preñez. Sólo su amiga Marta le ayuda a dar a luz en los establos en una situación deplorable, y cuando creen que el niño ha nacido muerto lo alejan de la madre, pero el aliento de un viejo caballo da la vida al niño, y en ese momento la madre sabe que el caballo le ha regalado su alma al bebé.
Sanlúcar de Barrameda, Cádiz
Como no puede tenerlo en la mansión de los Espinosa, Isabel lleva a Yago a Sanlúcar de Barrameda, donde tiene una hermana vinatera, muy religiosa, a la que le pide ayuda. Cuando regresa a Jerez y le confiesa a Luis Espinosa lo que ha ocurrido, éste la encierra en el sótano y crea un muro en la celda donde la mantiene encerrada, a fin de que muera emparedada. Mientras, Luis Espinosa intenta tener un hijo con su esposa Laura, con la que ha conseguido ascender hasta convertirse en capitán de la Guardia Real del emperador Carlos V. Ella proviene de una familia adinerada que posee palacios y viñas en Jerez y está muy enamorada de su marido.
Mientras, en Sanlúcar, una irritada tía no soporta a su sobrino, que tiene unos arranques de histeria un tanto extraños, por lo que le encierra en un sótano durante años. Yago tiene un pánico terrible a su tía, y sólo se verá liberado cuando un accidente de la mujer la lleve a la muerte y los vecinos, extrañados de que no abra la tienda, llegan a la casa donde se encuentran el cadáver y al muchacho encerrado.
Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión, Jerez de la Frontera
Yago, al no tener familiares vivos conocidos, es enviado al hospicio de la Cartuja Nuestra Señora de la Defensión. Allí le mezclan con otros huérfanos, pero el niño se convierte en el hazmerreír del resto de los niños por sus rarezas, sus gritos y porque no habla, sólo grita. Sin embargo, su extraño comportamiento llama la atención de Fray Camilo, un cartujo que intenta acercarse al muchacho, hasta que un día descubre su extraña conexión con los caballos y le dice al prior que deben enviarle a una de las fincas que los cartujos tienen dedicadas a la cría caballar.
Cudillero, Asturias
Mientras, en el puerto Fabián Mandrago vigila de cerca la descarga de barcos de Luis Espinosa y su socio Martín Dávalos. Fabián es guarda de la Saca y de las Cosas Vedadas y vigila que nadie cometa fraude, pero en ese barco de Dávalos consigue descubrir que en su bodega hay caballos. Sin embargo, como está intentando encausar a dos de los veinticuatros de Jerez y éstos tienen mucho poder, Fabián es enviado a Cudillero, para que no pueda acusar a dos personajes importantes de la Villa de Jerez. Allí pasará muchos años intentando trabajar para conseguir el dinero suficiente para regresar a Cádiz y vengarse de los que le quitaron del medio.
Muchas personas que observan a Yago descubren que tiene una relación muy especial con los caballos, que es como si el muchacho supiera lo que piensan. Además, Fray Camilo le ayuda a desarrollarse, por lo que Yago comienza a perder sus miedos y decir alguna palabra. El cartujo, además, ha sido elegido para visitar la ciudad de Córdoba y elegir yeguas y sementales, con el fin de que los cartujos se dediquen a la cría de los caballos.

No son los únicos que han pensado en ello, ya que Luis Espinosa y Martín Dávalos también querían conseguir una raza de caballos especial, así que cuando ven que su negocio puede peligrar con el de los cartujos, que les harían la competencia y les quitarían clientes, no dudan en pagar a unos ladrones para que se lleven veinte de los mejores caballos de la finca de los cartujos. Entre ellos, se llevan a Azul, un Guzmán que se entiende perfectamente con Yago. El muchacho, que duerme en los establos y para el que no ha pasado desapercibido el robo de las cabezas, se esconde entre las patas de los caballos y termina en un barco rumbo a Jamaica.
Durante varias semanas de travesía por mar, Yago pasa hambre y sed, hasta que en una tormenta, donde el capitán comprende que tiene que deshacerse de al menos cinco de los caballos, el muchacho es descubierto como polizón, pero deciden conservarlo en el barco porque han observado que los caballos se calman en su presencia.
Port Antonio, Jamaica
En la isla de Jamaica, el señor Blasco Méndez de Figueroa no sólo se lleva los quince caballos, sino a Yago como esclavo para su finca, con el fin de que un chico de piel blanca con ojos azules mantenga relaciones sexuales con las esclavas. Desde un primer momento, Hiasy cuida de él y entre los dos surgirá el amor. La esclava Hiasy conseguirá hacer despertar en Yago unos sentimientos hasta entonces desconocidos, pero cuando Blasco intenta aprovecharse de la joven y Yago le ataca, la pareja tendrá que salir huyendo de Bruma Negra, y deciden ir hasta las montañas habitadas por los indios taínos.
Indios taínos, Jamaica
Los indios taínos, actualmente desaparecidos, se protegían con flechas envenenadas, pero ni Hiasy ni Yago eran una amenaza para ellos. Pero para Blasco es humillante que dos de sus esclavos se hayan escapado de su hacienda, por lo que ofrece dinero por sus cabezas, así que cuando varios capataces de Bruma Negra aparecen repentinamente en la aldea de los indios taínos, uno de ellos dispara a Hiasy, que fallece.
Por otro lado, en la hacienda de Blasco, su reciente esposa llegada de Nápoles, Carmen Bartelli, ha descubierto la mente enferma de su marido, que colecciona partes humanas de las mujeres con las que se ha acostado, y tiene un despacho donde guarda trozos en descomposición. Consigue escapar junto al capitán Volker, que le había acompañado en su viaje por orden del virrey, y además descubren que han ido a buscar a Yago el cartujo Fray Camilo junto a Fabián Madrago, que se han conocido en Jerez de la Frontera.
Cartuja de Padula, Italia
Fray Camilo ha comprado los pasajes para todos, pero sólo conseguirá marcharse con Yago, al que le promete que no volverá a abandonarle nunca. Pero eso cambia cuando Camilo tiene que rendir cuentas ante el prior, que le envía a la Cartuja de Padula, cerca de la ciudad italiana de Nápoles. Pero Yago comprende que Fray Camilo le va a abandonar otra vez, por lo que coge un caballo y sale en su busca en dirección a Sevilla, donde terminará en el Hospital de Locos e Inocentes de Sevilla, cuyo director es Beltrán Dávalos, socio de Luis Espinosa.
Lo que descubre Yago en el hospital (trepanación del cerebro) es tan horripilante que consigue escapar gracias a Fray Bruno, el anterior prior de la Cartuja de Jerez, que le pone en contacto con Volker y Carmen, recién llegados de la isla de Jamaica. Volker, entusiasta de los caballos, descubre muy pronto el poder que Yago tiene sobre estos nobles animales y le propone ir a Nápoles a los establos del Virrey, además de que estará cerca de la cartuja en la que se encuentra Fray Camilo.
Castel Nuovo, Nápoles, Italia
En Nápoles, Yago evolucionará de una manera extraordinaria, ya que allí se verá rodeado de personas que le quieren y que le apoyan con los caballos. Además, el virrey ha elegido a varios eruditos de las artes, entre ellos Pignatelli, para que cree una raza espectacular de caballos, y el maestro de equitación no duda en que necesita a Yago porque sabe leer el alma de los caballos, así hasta conseguir una eclosión espectacular al final de la novela.
Corsario Barbarroja
Luis Espinosa tendrá tratos con Barbarroja y su ex mujer Laura se alía con Fabián Mandrago para cometer la venganza que llevan preparando desde hace años. Traicionar a los corsarios supondrá unos años de torturas para Espinosa, que también es buscado por Carlos V.
Volker al fin será feliz junto a Carmen, cuando ésta se marche de su casa para dar rienda suelta a ese amor que profesa a Volker. Tendrán que huir de Nápoles de los padres de ella.
Fray Camilo terminará abandonando a los cartujos porque comprende que rezar no es la única manera de acercarse a Dios, por lo que terminará su vida al compás de la música, como padre de Yago y cuidando de los niños huérfanos de las calles de Nápoles.
Y Yago... Yago es un joven especial, con un don especial, capaz de formar parte del alma de los caballos. Yago es... el jinete del silencio.
EL AUTOR:
Gonzalo Giner debutó en el mundo literario en 2004 con el libro
La cuarta alianza, pero fue la novela
El sanador de caballos, su proyecto más personal, la que alcanzó cotas de crítica y público más elevadas. Desde entonces su autor se ha convertido en un referente dentro de la literatura popular.
Veterinario de profesión, con aquel título quiso investigar el origen de su oficio; con su nueva obra, El jinete del silencio, el autor nos descubre los antecedentes de la creación de la raza española de caballos durante el siglo XVI. Dotada de una gran emotividad gracias a la presencia de un protagonista inolvidable como Yago, que verá mejorar sus trastornos de conducta a través de los caballos, El jinete del silencio es un bello homenaje al animal y a nuestro pasado.
EL LIBRO:
Título original: El jinete del silencio
Autor: Gonzalo Giner
Editorial: Temas de Hoy (1ª edición, en junio de 2011)
Número de páginas: 717
ISBN: 9788484609902
Valoración: 9/10
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