
Hoy es otro de esos días en que necesitaba desconectar por completo buscando risas, así que he visto Que baje Dios y lo vea, una comedia española con mensajes subliminares, ya que nos deja entrever lo "viciada" que está la Iglesia, cómo intenta sobornar de todos los medios posibles y cómo intenta lucrarse de cualquier forma. Pero hay una figura que sabe luchar contra ella y plantarle cara.
En esta película recordamos a David contra Goliat, porque los muchachos de un pequeño monasterio español conseguirán ganar contra la selección vaticana la Champion Clerum, donde nadie antes lo ha conseguido.
Salvador (Alain Hernández) es un cura que practica la cristiandad en África y otros lugares con guerras y pobreza, les inculca el fútbol como una razón para luchar por seguir viviendo (o sobreviviendo). Pero en aquellos lugares, para salvar a esos niños, se salta la ley porque en este caso el fin justifica los medios, por ejemplo, hackeando la cuenta del Vaticano para pagar dinero y que los niños no sean reclutados como soldados.
Pero es llamado a Roma y un cardenal le destina al monasterio español de San Teodosio, un lugar donde los curillas estudian cada día sin ningún tipo de ilusión. Cada jueves, el Padre Munilla (Karra Elejalde), el prior, se reúne con los curas del seminario y con el obispo (Tito Valverde), que le explican que sus seminaristas entrenan para la gran final de la Champion Clerum que se disputa en Roma. Salvador escucha la conversación y, ante la idea de que el monasterio sea vendido para convertirlo en un parador, convence al Padre Munilla y a los curas para que jueguen al fútbol. Así, Ramón (el Langui) se convierte en segundo entrenador, Simón (Joel Bosqued) se da cuenta de que está enamorado de la enfermera Sara (Macarena García) y Juan Bautista (Francisco Rueda) quiere regresar a salvar almas a su tierra natal, México. Para ellos, Salvador se convierte en el ideal de cura a seguir. Pero el equipo no sabe jugar al fútbol: necesitan una estrella. Así que encuentran su pichichi en la comunidad gitana. Jesús Heredia (Guillermo Furiase) vende ropa interior en un mercadillo, no le importa jugar al fútbol con los curas, pero tiene que pedir permiso al Padre Grabiel (Chiqui Maya), de la Iglesia Evangelista, que no le importa todo lo que sea "joder" al obispo.
Y así llegarán a Roma...
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