
Necesitaba desconectar del mundo real durante un rato, así que he pensado en películas románticas o comedias y, finalmente, me he decantado por Lo nunca visto. Me ha servido para reírme y olvidarme de todo lo que estamos pasando, de las redes sociales, del móvil... Llega un momento en que estamos saturados.
Otro de los temas que también ha preocupado en los últimos meses en nuestro país (ahora ya no, porque ahora sólo preocupa el Covid 19) es la España vacía, un tema que surge en la película de una manera muy hábil.
Fuentejuela de Arriba está en el límite de la población. No hay mujeres jóvenes y los que quedan forman una cooperativa que se dedica a cocinar yemas. Corren el riesgo de quedarse sin cura, sin médico y sin quitanieves. El alcalde de Fuentejuela de Abajo les ha propuesto el anexionamiento, con el fin de unificar los dos pueblos y no perder esos privilegios, pero los de Fuentejuela de Arriba no quieren depender de los de Abajo.
Teresa (Carmen Machi) es la mujer del alcalde de Fuentejuela de Arriba, un hombre que apenas pisa el pueblo y que le pone los cuernos. Jaime (Pepón Nieto) es un hombre homosexual que no quiere reconocer que lo es y vive con su madre Encarni (Kiti Mánver). Guiri (Jon Kortajarena) tuvo en el pueblo una comuna hippie que se marchó con las primeras nieves. Necesitan dos personas para llegar al mínimo de población y que no les quiten el médico, el cura y el quitanieves.
Es entonces cuando aparecen cuatro personas de color, Azquil (Malcolm Sitté), Calulu (Jimmy Castro), Latisha (Montse Pla) y Shukra (Ricardo Nkosi), aparecen en el pueblo y consiguen integrarse con los habitantes de una manera especial, tanto como para impedir que se olvide a Fuentejuela de Arriba.
Es entretenida, al menos no hace pensar en otras cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario