martes, marzo 17, 2020

Historias de fantasmas de Japón

"La vida es un sueño y la muerte es el tiempo del despertar
y el hombre camina entre uno y otro como un fantasma
".
(Proverbio oriental)

Este libro lo compré entre los del Tarro-Libros 2019, me pareció tan bello que necesitaba tenerlo en mis manos. Ya sólo la portada y contraportada son de una belleza tal que me produce una sensación extraña incluso tocarlo. Y el interior... ni que decir tiene que toda la cultura y tradición japonesas me atraen de una manera inusual. 
El libro nos adentra en una serie de historias sobrenaturales. Además tiene una segunda parte dedicada a los juegos de yōkai. He aquí esas historias de una belleza sin igual.

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El sueño de un día de verano.- Un hombre que se hospeda en un hotel de corte occidental en la costa japonesa cuenta la historia de Urashima Tarō, un marinero que salió al mar y se puso a pescar. En su red encontró una tortuga que devolvió al mar, porque las tortugas se consideran en Japón hijas del dios dragón del mar. Se quedó dormido y en sus sueños apareció de las olas del mar la hija del dios dragón del mar que, como compensación por haber devuelto la tortuga al mar, le ofreció desposarse con ella y se fueron a la isla donde el verano nunca muere. 
Pasaron tres años y Urashima echaba de menos a su familia, así que le pidió a su esposa volver para abrazar a sus padres. Ella, con todo el dolor de su corazón, le dejó partir entregándole una cajita que le pidió que la llevara consigo para regresar a su lado, pero que no abriera bajo ningún motivo.
Sin embargo, cuando llegó a su aldea, no encontró ni la casa de sus padres y habían construido cantidad de casas nuevas. Cuando preguntó por su familia le dijeron que estaban enterrados, junto a su hijo que había naufragado. 
En la orilla del mar decidió abrir la cajita, de donde salió una especie de viento, y él quedó reducido a polvo. Y es que el tiempo en la isla donde el verano nunca muere no corría del mismo modo que el tiempo de los humanos.

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El niño que dibujaba gatos.- Hubo una vez un granjero en Japón que tenía muchos hijos. El más pequeño de todos no estaba preparado para ayudarle, por lo que decidieron enviarle con un sacerdote como monaguillo. Durante aquella época el niño era obediente y aprendía lo que le enseñaba el sacerdote, pero tenía un defecto: siempre estaba dibujando gatos, incluso en los momentos y en los lugares donde no debía dibujarlos. El sacerdote le dijo que debía convertirse en un artista, así que el niño se marchó del templo y en su camino encontró un templo más grande, pero desconocía que los sacerdotes de ese templo habían huido porque un duende les atemorizaba por las noches. El niño entró y se puso a dibujar gatos en un biombo, pero cuando le entró sueño se escondió en un armario. De madrugada se despertó por un tumulto, pero estaba tan atemorizado que no se atrevió a mirar por la rendija del armario.
Al día siguiente descubrió el cadáver de una rata-duende y no se imaginaba quién podía haberle dado muerte hasta que miró el biombo y descubrió que todas las bocas de los gatos que él había dibujado estaban llenas de sangre.

El comedor de sueños.- En este breve relato se nos explica que el Baku es un espíritu comedor de sueños que aparece ante los hombres para devorar los demonios perversos que aparecen en la hora del buey (de las dos a las cuatro de la madrugada).
Un hombre explica que un Baku entró por su ventana y le preguntó si tenía algo que comer y el hombre le contó un sueño donde yacía cadáver y que éste abría los párpados y se le echaba encima. El Baku le contestó que era un buen sueño, ya que ha quedado destruido el monstruo del ego.

Ikiryō-.- Un ikiryō es el fantasma de una persona que todavía vive, un "espíritu viviente" que puede separarse del cuerpo por efecto de la ira, para acosar y atormentar al individuo causante de dicha ira.
Un hombre próspero en el negocio de la cerámica vio aumentar su negocio y su capataz Rokubei le pidió contratar a otra persona, por lo que trajeron a la casa a un joven veinteañero que era sobrino del capataz. El negocio siguió prosperando pero un buen día el joven cayó enfermo. Su tío Rokubei, pensando que podía ser mal de amores, ya que nada conseguía curar a su sobrino, fue a hablar con él y el joven le explicó que el origen de su enfermedad estaba en un ikiryō que generaba la esposa del dueño del negocio, que parece ser tenía algún tipo de odio hacia él, aunque el joven siempre había trabajado correctamente sin herir a nadie.
Cuando la mujer fue entrevistada por su esposo admitió que sentía una ira y un odio que no podía controlar, ya que pensaba que el joven podía dejar a su vástago sin nada.

Fragmento.- Dos peregrinos van subiendo una montaña y el más joven no quiere mirar alrededor porque lo que pensaba que eran rocas son calaveras. El mayor le insta a alcanzar la cima y cuando el joven se paraliza aterrorizado, el otro le dice que todas las calaveras son suyas, de sus sueños y vidas pasadas.

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Yuki-Onna.- Dos leñadores, Musashi y Minokichi, vuelven a su casa tras una tormenta tan terrible que incluso el barquero se ha marchado. Como la barca se encuentra en la otra orilla, deciden dormir en la caseta del barquero. Mientras el viejo Musashi no tarda en dormirse, Minokichi no consigue dormir por la tormenta. En cierto momento descubre a una fantasmal mujer de blanco inclinada sobre Musashi, cuando ella se vuelve hacia él siente compasión y decide marcharse sin llevarse el aliento de Minokichi, pero antes le hace prometer que nunca en su vida le hablará a nadie de ese encuentro.
Pasan los años y Minokichi conoce a O-Yuki (en japonés, "Nieve"), una bella joven de la que queda prendado y que convierte en su esposa. Tienen muchos hijos y un día el leñador la observa coser y le cuenta el incidente que tuvo lugar en la caseta del barquero. O-Yuki se levanta y le dice que era ella, y que le mataría si lo contaba, pero por no dejar huérfanos a sus hijos no le mata, y de repente ella desaparece.

Mujina.- Nadie se atreve a pasar de noche por la cuesta de Akasaka en dirección a Tokio, porque un hombre solitario se encontró allí una mujer llorando que, cuando se frotó la cara, descubrió que no tenía ojos, ni nariz, ni boca. Era una mujina, así que huyó en dirección a una luz que parecía un vendedor de soba, pero cuando intentó explicarle lo de la mujer, el hombre se frotó la cara y tampoco tenía rostro.

Rokuro-kubi.- En esta historia nos encontramos con un samurái que, cuando muere su daimyō, decide retirarse a la vida monacal. Pero después de un tiempo echa de menos la batalla, así que decide salir a los caminos. En un paraje solitario se echa a dormir en un claro y un leñador le despierta diciéndole que ese lugar está lleno de espíritus malignos, así que le invita a su cabaña, donde hay otras cuatro personas más, que él nota bien educadas.
Cuando va a dormir siente sed y recuerda que ha visto una tubería de bambú por donde llega agua a la cabaña. Es entonces cuando descubre los cinco cuerpos sin cabeza y comprende que está ante rokuro-kubi, espíritus malignos que sólo le pueden traer maleficios. Decide buscar sus cabezas y escucha la conversación. Sabe que moviendo los cuerpos las cabezas terminarán vagando por ahí sin cuerpo. Lucha contra las cabezas, pero una de ellas se le cuelga en la túnica y va a la ciudad, donde todos piensan que ha decapitado a alguien. En el juicio sólo un anciano le cree y pide examinar la cabeza, por lo que convence a los demás que lo que dice el monje es cierto.

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La historia de Itō Norisuké.- Itō Norisuké es un samurái sin señor y, por tanto, pobre. Un día, de regreso a la casa familiar, se encuentra en el camino con una niña, que es la sirvienta de una gran casa. El joven la acompaña a la casa donde sirve y allí le invitan a entrar, conoce a una bellísima joven con la que se desposa, pero cuando le dicen que es hija de un general caído en desgracia siglos atrás comprende que está viviendo una ilusión. Antes de los primeros rayos de sol tiene que marcharse y le dicen que le volverán a avisar diez años más tarde.
Él vuelve a la aldea para buscar la casa de su esposa, pero allí le dicen los campesinos que nunca ha habido una mansión ni nada por el estilo. Así que Itō empieza a consumirse hasta morir de amor.

Historia de una mosca.- Unos mercaderes de Kioto tenían a su cargo a una diligente joven que les ayudaba en el negocio. Era una joven que nunca se adecentaba en el vestir ni se compraba ropa y siempre iba con la ropa de labor. Un día, el mercader le preguntó sobre esto, y ella explicó que todo lo que ganaba lo iba ahorrando, ya que cuando fallecieron sus padres no tenía dinero para pagar los ritos fúnebres. 
Un día, la joven cayó enferma y falleció. Le había dejado a recaudo dinero a la mujer del mercader, por lo que cuando apareció una mosca gigante en su casa comprendieron que era el espíritu de Tama, para que ellos siguieran pagando al templo sus ritos fúnebres.

Juegos de Yōkai.- En la última parte del libro aparece una serie de juegos que se popularizaron en el período Edo en Japón, conocidos como Juegos de Yōkai. Se trata de ilustraciones que se hacían en papel para entretenimiento de los japoneses.
Yōkai significa "espíritu, demonio", por lo que los fantasmas japoneses dieron mucho juego, porque podían ser benignos o malignos. Para que nos hagamos una idea, son como juegos de la oca en cuyas casillas hay diferentes tipos de Yokai.

LOS AUTORES:

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Lafcadio Hearn nació en 1850 y su vida tuvo unos comienzos difíciles: tras la muerte de sus padres, es educado por su tía en Dublín, y a los dieciséis años pierde un ojo en un juego con sus compañeros de clase. Rechazado por su familia, abandona Irlanda y vive primero en Inglaterra y luego en Francia, antes de instalarse en Estados Unidos, donde se convierte en periodista para el Enquirer. Allí, gracias a sus contactos con el embajador del imperio de Japón, descubre la cultura nipona. En 1874 -a pesar de que los matrimonios mixtos son ilegales-, Hearn se casa con Althea "Matthie" Foley, de origen mestizo. Cuando su unión se descubre, es despedido y se incorpora al periódico de la competencia, el Cincinnati Commercial. Se interesa entonces por la cultura criolla de Nueva Orleans y en 1885 publica un diccionario de proverbios criollos, además de un libro de cocina. En 1889, la revista Harper's Monthly lo destina como corresponsal a las Antillas. Tras una primera novela, Youma, recopila gran cantidad de cuentos tradicionales de Martinica que serán objeto de varios libros. Un año más tarde acepta la invitación de su amigo el embajador de Japón y se instala en Yokohama, donde consigue un empleo como periodista para la prensa anglófona. Se casa con la hija de un samurái, Koizumi Stesuko, y en 1896 Hearn obtiene la ciudadanía japonesa con el nombre de Koizumi Yakumo. Se interesa entonces por las historias tradicionales de fantasmas japoneses (yōkai) y empieza a escribir sus obras sobre el país. Viajero impenitente, reside sucesivamente en Kobe, Matsue y Tokio, donde es nombrado profesor de la Universidad de Waseda. Gran admirador de Pierre Loti, Hearn es también el traductor al inglés de Flaubert, Anatole France, Théophile Gautier, Hugo, Maupassant, Mérimée, Nerval y Zola. En 1904 muere en Tokio a causa de un infarto. Se le han rendido numerosos homenajes tanto en la literatura y el cómic como en el cine y la televisión.

Benjamin Lacombe, escritor e ilustrador francés nacido en París el 12 de julio de 1982, es uno de los más destacados representantes de la nueva ilustración francesa.
En 2001 ingresa en la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de París (ENSAD), donde se forma artísticamente. Compagina sus estudios con trabajos para publicidad y animación; además, a los diecinueve años realiza su primer cómic y algunos libros ilustrados.
Su proyecto de fin de carrera, Cereza Guinda, que escribe e ilustra él mismo, se convierte en su primer libro infantil, publicado en marzo de 2006 en la editorial Seuil Jeunesse. Un año después se edita en el sello Walker Books (USA), y es seleccionado por el prestigioso semanario Time Magazine como uno de los diez mejores libros infantiles del año 2007 en Estados Unidos.
Posteriormente, Benjamin Lacombe ha escrito e ilustrado una treintena de obras. Algunas de ellas han sido traducidas a una decena de lenguas y premiadas en todo el mundo. Libros como Los Amantes Mariposa, Genealogía de una bruja, Melodía en la ciudad, Cuentos silenciosos, Cuentos macabros o El herbario de la hadas
Suele exponer sus trabajos en galerías; trabaja sobre todo con Ad Hoc Art (Nueva York), Dorothy Circus (Roma), Maruzen (Tokio), Nucleus (Los Ángeles) y la galería Daniel Maghen (París).


EL LIBRO:

Título original: Histoires de fantômes du Japon
Autores: Lafcadio Hearn (textos) y Benjamin Lacombe (ilustraciones)
Traductor: Alejandro Tobar
Editorial: Edelvives (1ª edición, en 2019)
Número de páginas: 175
ISBN: 9788414024959

Valoración: 8/10

RETOS:

* Reto Genérico: Libro de relatos.
* Reto 100 palabras 100 portadas: Fantasmas y/o muertos vivientes.

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