
Como es el año de Galdós, estoy recordando las novelas del autor que me leí en el pasado, y una de las que me hizo disfrutar fue El abuelo, una novela dialogada, y con esto me refiero a que no es lo habitual en Benito Pérez Galdós, que toda la novela está formada por diálogos.
La novela se publicó en 1897, y fue considerada como una novela con estructura de obra de teatro, al desarrollarse íntegramente con diálogos, de ahí que haya sido adaptada con genialidad al teatro.
La obra cuestiona la sociedad española de la época, en la que ya se percibe un cambio significativo en las posiciones sociales, mostrándonos una aristocracia en decadencia y a gente de origen humilde con ciertas mejoras en sus posibilidades. Se tratan temas como el honor y el cambio de valores, pero sobre todo destaca el tema del amor fraternal.
El abuelo tiene como protagonista al conde de Albrit, un viejo aristócrata que se fue al Perú años atrás y que vuelve a España arruinado y prácticamente ciego. Su antiguo hogar se llama la Pardina, una casa a las afueras del pueblo de Jerusa. La casa ahora pertenece a unos antiguos sirvientes suyos que la compraron en subasta, pero que a pesar de todo lo siguen respetando y le brindan su hospitalidad. Los sirvientes, Gregoria y Venancio, están a cargo de las nietas del conde, Nell y Dolly. La madre de las niñas y nuera del conde, Lucrecia, ha heredado el título y el dinero del hijo de Albrit, que falleció años atrás. La madre paga a personas del pueblo para que cuiden de sus hijas y las eduquen mientras ella lleva una vida de oculta inmoralidad en otras ciudades de España.
Cuando el conde llega a la Pardina tiene una misión que cumplir. Al morir su hijo descubre que una de sus dos nietas no es realmente su nieta, sino fruto de una relación extramatrimonial de Lucrecia con un pintor. Su único interés en ese momento de decadencia vital es descubrir cuál de sus dos nietas es realmente su heredera, digna de llevar el apellido Albrit.
Aparecen personajes como Senén, un hombre que se ha hecho a sí mismo, saliendo de la nada a base de trepar de forma poco honorable, y que sabe el secreto de Lucrecia; los alcaldes, que introducen a las niñas en la vida en sociedad; los dueños y antiguos criados de la Pardina; o el profesor de las niñas, don Pío, un hombre demasiado bueno, al que todos toman el pelo y que vive atormentado por sus hijas.
Con la llegada del conde a Jerusa, todos tienen que lidiar con su mal genio, su ironía y sus salidas de tono y rebeldía. Mientras todos piensan que está un poco loco porque llega su misión en secreto, pero en realidad la misma es vox populi. Las únicas que lo quieren son Nell y Dolly, con las que pasará mucho tiempo hablando para intentar descubrir cuál de las dos es su verdadera nieta.
Lo que suele ocurrir en estos casos es que el propio protagonista, al encariñarse con las dos, no quiera continuar con el propósito que le llevó a la Pardina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario