Hace una semana estábamos en la calle de pinchopote, disfrutando como cualquier viernes noche. Si ahora salimos a la calle no hay un alma. Y es que la gente ha decidido quedarse en casa. Las calles se encuentran vacías, es desolador. Pero tiene que ser así para frenar el coronavirus, si es que se puede frenar.
Nunca se había conocido algo así...
Este fin de semana toca leer mucho.
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