
El final de una novela histórica siempre me deja una sensación extraña, sobre todo si la personalidad del protagonista es tan sublime como la que cuenta esta novela en sus páginas. Tenía este libro en la estantería desde hace más de un año y, si no lo había cogido aún, era porque veía su grosor y sabía que me encontraría con indudables batallas. Al terminar un libro como éste comprendo por qué me gusta tanto la novela histórica. Al final, esos personajes existieron. Musa ibn Musa dejó su impronta en una ciudad a la que llamó ‘la fortaleza de Musa’, que en árabe sería Qala’t Musa (Calamocha).
Lo que no esperaba de esta novela es que su acción transcurriera tan cercana: Al Faru (Alfaro), Arnit (Arnedo), Vareia (Varea), Al Bayda (Albelda). Tienen los mapas históricos cierta atracción sobre mí que me paso horas sobre ellos, aprendiéndome los lugares, las fronteras (o mugas), los nombres antiguos de cada rincón. Para mí, un mapa en una novela histórica tiene mucho significado, porque no me limito a pasar página, sino que compruebo su ubicación a medida que van citándose ciertas ubicaciones geográficas. No hago lo mismo con el glosario, a no ser que sea una palabra en la que no encuentro el sentido, y este libro tiene varias páginas de glosario en árabe, amén de todos los lugares que aparecen en el libro con su transcripción fonética del árabe (pero fácilmente reconocibles en nuestro castellano actual, sobre todo si esa zona se encuentra tan próxima en el mapa).
Otra razón de peso por las que me ha gustado esta novela es por las palabras que han llegado hasta nuestros días y que han variado un poco con el paso de los siglos. Estos cambios en el léxico llegan a nuestros días y no es sorprendente comprobar cómo algunas palabras apenas han variado: Uadi Ibru (río Ebro), Uadi Al Kabir (Guadalquivir), Qala’t Ayub (Calatayud), Tulaytula (Toledo), Ishbiliya (Sevilla), Qurtuba (Córdoba), etc. Podría pasarme horas haciendo un listado de toda esta herencia musulmana en la Península.
Antes de hablar del protagonista principal, Musa ibn Musa, he de escribir un preámbulo sobre la época histórica que le vio nacer y sobre sus antepasados directos, dos apuntes importantes que forjaron su personalidad.
En los siglos VIII y IX, la Península Ibérica está ocupada en sus tres cuartas partes por la población musulmana (a excepción de Galicia, Asturias y el País Vasco, así como las zonas fronterizas de los Pirineos, ocupadas por cristianos francos). Todo ese territorio es Al Andalus, dependiente del emirato situado en la ciudad de Qurtuba (Córdoba), dividido en kurah (coras), que vienen a ser las divisiones administrativas del emirato, similares a provincias. En esta Hispania conviven juntas varias religiones y las principales ciudades guardan en el interior de sus muros templos de las tres religiones monoteístas. Pero ya entonces los hombres luchaban a causa de la religión y ya entonces existía la yihad (guerra santa).
Musa era nieto del conde Casio. Su familia es muladí (descendientes de cristianos que, con la llegada de los árabes a la Península, se sometieron espontáneamente, pagando unos tributos especiales al emir). El conde Casio (Qasi) fue un cristiano que se convirtió al Islam con la llegada de los musulmanes a la Península. Sus hijos ya nacieron escuchando los sonidos de la llamada del muecín. Sin embargo, se mantuvo en tierra de vascones protegiendo las fronteras de Al Andalus. Su hijo Fortún ibn Qasi tuvo dos hijos: Musa ibn Fortún y Zahir ibn Fortún. Para estrechar alianzas con los vascones, Musa ibn Fortún contrae matrimonio con Onneca, una vascona viuda, madre de dos hijos, Enneco y Fortuño Íñiguez. Onneca se traslada a tierras de la Marca Superior con su flamante marido, con el que ampliará la familia: Mutarrif, Fortún y Musa ibn Musa. Es importante esta apreciación genealógica, porque, por un lado, Musa tiene antepasados cristianos y, por otra parte, su parentesco con vascones le mantendrá muy unido a ellos. Y esto es relevante, porque a lo largo de su vida estas relaciones van a dirigir sus pasos.

Estatua de Musa ibn Musa en Tudela
Musa nace, según la novela, en el año 788 en Arnit (Arnedo). Es el tercero en sucesión. No llegará a conocer a su padre, que muere en Saraqusta (Zaragoza), defendiendo la Marca Superior a las órdenes del emir Al Hakam I. El joven Musa se moverá siempre en ciudades que se encuentran en la cuenca del Ebro. Cuando es niño, pasa muchos veranos en los fértiles valles donde viven sus hermanastros Enneco y Fortuño, donde aprenderá a hablar vasco. Las relaciones que mantiene con sus hermanastros son buenas, lo que forjará alianzas muy fuertes, debido precisamente a esos fuertes lazos de sangre. Siendo un niño, Musa se traslada junto a su familia a Tutila (Tudela), la ciudad donde crecerá y en la que se convertirá en wali (líder local). Allí es acogido por su tío Zahir, que protegerá a toda su familia, incluso cuando sus hermanos Mutarrif y Fortún pierdan la vida en cruentas batallas. Cuando ellos mueren, Zahir se encargará de educarle conforme a los preceptos de un gobernador.
De su infancia, cabe destacar un incidente en el Ebro, donde retado por dos chicos cruzan el Ebro a nado. A punto está de perder la vida, cuando el hijo del carpintero, Ziyab, le saca del río, lo que les convertirá en amigos leales hasta la muerte. Los otros dos chicos perecen entre las traicioneras aguas del caudaloso río. Este incidente le marcará para siempre.
El wali Musa, a la muerte de Zahir, será un buen gobernante para la ciudad de Tutila. Sin embargo, es la suya una vida de guerrero, que tiene que luchar por las fronteras de Al Andalus o unirse a las aceifas del emir, así como acudir con su ejército en ayuda de su hermanastro Enneco Arista, proclamado por los vascones primer rey de Banbaluna.
Tutila será una ciudad próspera bajo el mando de Musa. También es uno de los favoritos del emir e incluso visitará Qurtuba (Córdoba) en varias ocasiones, lo que suscitará envidias entre los generales del emirato, que le ven como un advenedizo muladí. Su amigo Ziyab se convierte en uno de los hombres más allegados del emir, cuando su leal amigo decide dejar la carpintería e ir a estudiar a Qurtuba, lo que les separará durante años.
Musa contraerá matrimonio con Assona, la hija mayor de su hermanastro Enneco, con la que tendrá una nutrida descendencia. Destaca la fuerte personalidad, como calcada de Musa, que tiene Fortún ibn Musa.
El nuevo emir Muhammad I colocará a Musa ibn Musa en el puesto de gobernador de la Marca Superior y Musa se tiene que trasladar a Saraqusta (Zaragoza), donde hará y deshará a su antojo, lo que terminará provocando las iras del emir, además de una derrota contra los cristianos que se producirá en los alrededores del Monte Laturce (donde está enclavado Clavijo). Para entonces, a Musa se le conocía como el Tercer Rey de Isbaniya (después del emir Muhammad I y de Ordoño I, rey de Asturias), aunque Musa, salvo ciertas situaciones de rebeldía justificada, fue un súbdito fiel al emirato de Córdoba.
En el año 862 muere Musa, debido a una herida de espada que le provoca el marido de su nieta. Pide que le lleven a Tutila, porque quiere ver las aguas del Ebro por última vez y a su esposa Assona. Le sustituirá su hijo Fortún al mando de la ciudad de Tutila.
Me ha encantado. En 2011 se ha publicado la segunda parte (que seguramente describirá la Reconquista).

Mapa de la Península Ibérica en el año 814, época histórica de la novela.