martes, octubre 18, 2011

Hojas de arce

Hay momentos especiales que sólo compartiría con él. La naturaleza en otoño tiene una atracción inexplicable sobre mí, aunque enseguida empiece a notar el frío. El césped estaba lleno de hojas recién caídas de los árboles y, de vez en cuando, los castaños tiraban sus frutos. No me agradaría nada pasar bajo algún árbol y que una castaña me caiga encima. Pues eso es lo que ocurría esta tarde en la ermita, así que es preferible mantenerse lejos de los árboles.
Y sin embargo la belleza de la tarde era impresionante, con sus colores ocres y dorados y el ruido de las hojas con las suaves caricias de la brisa.
Si pudiera elegir, me hubiera gustado tumbarme en esa alfombra de hojas junto a un ángel, mirar al cielo y sentir esa felicidad plena que sólo se consigue junto a alguien especial.

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