miércoles, octubre 05, 2011

Llegar a casa y pensar en un ángel

Si a media mañana él se hubiera dado la vuelta tan sólo un momento se hubiera encontrado conmigo. Cuando he llegado él caminaba por la calle en dirección opuesta a mí. Le observaba marchar y deseaba mientras tanto que se diera la vuelta un segundo, pero no ha ocurrido. Y en ese instante me he fijado en su chaqueta, la misma que yo me puse en sueños una vez y, cuando lo recuerdo, me sube el rubor a las mejillas. Estaba guapo, y eso que sólo le he visto de espaldas.
Después estaba su coche antes de llegar al mío. Le hubiera dejado un mensaje o le hubiera dibujado una flor si no fueran las dos de la tarde y la calle no estuviera llena de gente.
Me gustaría ahora preguntarle cómo le ha ido el día, me gustaría ahora sumergirme en su voz sensual y reconfortante, y darle un abrazo y acariciarle el pelo, y mirarle... Mirarle. Yo no sé qué daría por perderme en su mirada ahora... Esa mirada tan perfecta, tan noble, tan dulce.

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