lunes, octubre 31, 2011

Esa voz tan sensual

Cuando llamas a un ángel sin pararte a pensarlo, no piensas en las mariposas que empiezan a revolotear en tu corazón hasta que eres consciente de que él está al otro lado. Cuando le decía que acababa de verle pasar y que fuéramos a tomar algo, pensaba en que hace una hora no me atrevía a llamarle y en ese momento, al ser consciente de que él estaba al otro lado, se me ha caído la mitad del bolso junto al coche. ¿Nervios? Supongo que eran nervios, claro que sí. Habitualmente no suelo llamarle ni suelo decirle que nos vayamos a tomar algo. 
Esta tarde había una fuerza en mí que me hacía pensar fervorosamente en él, tanto que en otro momento hubiera evitado la llamada, pero hoy el corazón y un frenesí impulsivo se han impuesto.
Y, como siempre que escucho su voz, esa voz tan dulce, tan sensual, tan educada, tan sabia... me quedo casi sin palabras. En ese momento me lo imaginaba conduciendo. De mis labios salía un "vamos a tomar algo" y mi corazón susurraba "llévame contigo". 
Adoro su voz. Aun varias horas después sigo escuchando ese timbre tan perfecto. Es que tiene una voz preciosa, una voz que siempre invita a escucharle. Cuando la conversación ha acabado sentía que mis dedos temblaban y tenía esa sensación de felicidad que siempre aparece después de encontrarme con él, o como esta noche después de escucharle.
Estaba guapo. Ha pasado fugazmente, pero ha sido suficiente para poder asegurar ahora que estaba guapísimo.
Ahora no sé si saldré esta noche. Pero me siento sumamente feliz. Tal es el milagro que produce él en mí. Aunque más que un milagro es esa magia que viene con él. O el amor que siento. De todas formas, ahora me siento feliz. Él es tan adorable...

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