Los dedos me huelen a naranja y adoro el dulce aroma de las naranjas. Últimamente he optado por comer más fruta de lo habitual, para recuperar la glucosa. Además hoy han dicho en las noticias que el cerebro necesita mucha glucosa. Y la mayor parte de las frutas tienen un alto índice de glucosa (lo tuve que mirar). La cuestión es que, a media mañana, me paseo hasta la frutería y suelo coger varias piezas de fruta. El frutero se ríe nada más que me ve aparecer, y además siempre varío, lo que ocurre es que como a media mañana y a media tarde no suelo tener hambre muchos días se me olvida. Es que prefiero un café. Que el café siempre me da mucha energía, aunque bien sé que son causas ajenas.
Me pregunto dónde estará él. Cuando me dirigía al coche y mientras disfrutaba de la magnífica noche que hace hoy, me imaginaba caminando por las calles con él. No me apetecía marchar.
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