Tom Hematoma Cloudman es un hombre que ha creado un nuevo espectáculo: sus caídas y golpes, sus intentos de aprender a volar sin alas, sus torpezas y accidentes le han convertido en un personaje atractivo ante un público voraz y mordaz que disfruta con las caídas de Tom.
Tom viaja en un ataúd que ha decorado de manera gótica y bohemia. Es admirado por los niños y ridiculizado por los adultos. Un día tiene un accidente y, cuando despierta, se encuentra en la mullida cama de un hospital.
La doctora Cuervo le explica que tiene un tumor en la espalda. La Remolacha, como Tom llama al tumor, es un punto aún lejano. Aunque él sabe que su vida terminará en la cama de un hospital, intenta disfrutar de esa triste vida con ilusión. Así que comienza a coger las plumas de todas las almohadas de los enfermos porque quiere volar. Así conoce a su pequeño admirador, Victor, un niño de ocho años enclaustrado por una leucemia fatal. Ahora Tom tiene un amigo al que intenta hacer sonreír. Pero una noche sube al tejado del hospital y se encuentra una mujer, mitad ser humano y mitad pájaro, de la que se enamora perdidamente. Ella le propone algo que él no podrá rechazar:
“Yo puedo convertirte en pájaro y curarte,
aunque tendrás que asumir todas las
consecuencias. Para activar tu metamorfosis,
tienes que hacerme el amor”.
Es decir, ella le ofrece la posibilidad de metamorfosearse en ave, pero para que eso ocurra tiene que existir el amor. Si él se convierte en ave, no estará predestinado a morir, puesto que entonces el tumor desaparecerá. Él acepta y ella le cuida en esa metamorfosis, en que la mayor parte del hospital le mira horrorizado, porque sin duda alguna se encuentran con un monstruo. Finalmente Endorfina, la mujer pájaro, se lo lleva a su nido en el tejado del hospital, pero sabe que cuando su otra personalidad, la de la doctora Cuervo, vuelva a las salas con olor a éter, él podría desaparecer arropado por las nubes.
Cuando eso ocurre, todos deciden hacerle un entierro digno. Pero Endorfina ya espera a su vástago a medida que pasan los días y ve cómo crece su vientre. Tom emprenderá el vuelo como pájaro para no volver nunca más.
El libro es fantasía pura y dura. Pero hace pensar en algo: ¿Qué no seríamos capaces de hacer por amor? La metáfora que constituye este libro está ahí. ¿Qué no haría yo por ese ángel que tanto me fascina, cuyas caricias anhelo, cuyos besos deseo, cuya mirada me desborda de alegría...?


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