martes, octubre 04, 2011

En una dedicatoria de un libro


He leído un reportaje sobre las dedicatorias que los autores hacen en los libros. Una dedicatoria así, para toda la vida, que llega a tanta gente, es simplemente un acto incondicional hacia la persona a quien se dirige ese mensaje breve al comienzo de un libro.
Si yo tuviera que escribir una dedicatoria así, no albergo ninguna duda sobre lo que pondría. Podría dedicárselo a mucha gente, pero es muy posible que sólo pusiera dos iniciales. Creo que tengo que publicar un libro para hacer algo así, para dejar mi impronta de amor para la eternidad, plasmada en palabras que nunca se borrarían.
Es que él es fuente de inspiración, así que tendría que escribir una dedicatoria pensando en el ángel de mirada perfecta, en la persona que provoca magia cada mañana, en quien me hace sonreír día tras día. Sería algo magnífico.

Por cierto, que una de las dedicatorias más hermosas que he leído jamás viene de la mano de Antoine Saint-Exupéry, antes de comenzar El Principito:
"A León Werth

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes (pero pocas lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria:

A León Werth
cuando era niño
".
Me parece genial esa dedicatoria.

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