Acaba de sonar una campanada. Se hace tarde y me temo que tengo que obligarme a ir a dormir. O a soñar con un ángel, a imaginar que me quedo dormida en su abrazo perfecto y reconfortante.
Me pregunto si mañana me brindará esos momentos de magia que siempre llegan con él. Espero que sí.
Pero ahora, ahora debo marchar al encuentro de los sueños.
Me pregunto si mañana me brindará esos momentos de magia que siempre llegan con él. Espero que sí.
Pero ahora, ahora debo marchar al encuentro de los sueños.
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