Es hora de marchar. Al menos ha salido el sol, porque la mañana hoy era terrorífica, tan oscura como estaba. Las gotas de lluvia golpeaban la luna del coche y yo miraba al cielo, pensando en él. En mañanas así lo que apetece es taparse en la cama hasta la nariz y abrazarle a él. Y no levantarse hasta que no salga el sol. Aunque en una situación así el sol ya está entre mis brazos.
Tengo ganas de verle.
Es hora de marchar. Espero que en SD también haya salido el sol.
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