martes, octubre 18, 2011

Apurando las últimas tardes de sol

No creo que tarde mucho en ir a dar una vuelta, a respirar naturaleza plena en la ermita (ahora que ya han cerrado el bar de las piscinas, ahora sí que sí). Y, de ir, tiene que ser en un ratito, porque a eso de las seis ya empieza a hacer frío y llegan los mosquitos. 
Me pregunto dónde estará ese ángel de mirada perfecta. En verdad que echo de menos la magia que provoca, en verdad que le echo de menos. Últimamente no coincido con él, pero seguro que está guapísimo.
Daría cualquier cosa por pasar toda la tarde con él, por acariciarle el pelo, por perderme en su mirada durante horas, por escuchar su melodiosa voz. Y sentir que mi corazón está a punto de estallar.
Le echo mucho de menos. 

No hay comentarios: