Le echo de menos. Llevo varios días sin encontrarme con él, sin saber de él, sin ser consciente de su magia. Hace días que no me cruzo con él, que no le miro a los ojos y veo en ellos tanta perfección. Hace mucho tiempo que no escucho el dulce sonido de su voz.
Me pregunto dónde estará, si habrá cambiado sus rutinas, si se habrá ido de viaje. Algún día creo haber visto su coche, pero últimamente apenas veo nada de él. A veces, como hoy, sí que me he encontrado con personas cercanas a él.
Creo que puede estar cerca, pero no lo sé.
Añoro cada recuerdo de él. Anhelo cada mirada, cada sonrisa, cada palabra que llega con él. Echo de menos esa magia tan especial que sólo aparece con su presencia.
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