Anoche no me di cuenta de lo cansada que estaba hasta que no desperté a eso de las dos sobre la cama con la mitad del pijama puesto y la luz dada. Creo que me tumbé para pensar en él y el sueño se apoderó de mí.
Estoy pensando en él, sí, como cada mañana con las primeras luces del día. Su recuerdo me hace sonreír.
El cielo estrellado de anoche vaticinaba que hoy haría sol, pero me da la sensación de que fuera hace frío.
Es hora de marchar.
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