Hoy ha sido un día largo. Cruzaba la puerta de la oficina a las nueve y, en realidad, me siento cansadísima. Salía con esa satisfacción de haber terminado algo que me había propuesto para hoy. Cuando caminaba hacia el coche, he visto que siempre hay alguien que sale más tarde que yo. He mirado hacia el fondo de la calle, esperando encontrarme con él.
Esta noche hay un sinfín de estrellas en el cielo. Es lo primero que he mirado antes de arrancar. Entonces he pensado en que, aunque no le haya visto a él, hay siempre quien me lo recuerda.
He tomado café con JC, porque justo nos hemos encontrado a las tres, como muchos otros días. Lo cierto es que me gusta hablar con él. Me recuerda a otra persona, porque al principio siempre les veía juntos. Pero ahora, cuando me encuentro con JC, simplemente me siento a gusto. La verdad es que me cae bien. He quedado en que le iba a mandar un mensaje concreto a alguien. Pero todavía no lo he hecho. Estoy demasiado saturada para poder pensar con claridad si he de escribirlo o no. Es que quiero que me enseñe un sitio, pero no sé cómo decírselo. Aunque quizás no llegue a decirle nada.
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