Entrada a Loro Parque
Para mí Loro Parque es uno de los zoos más impresionantes que visitar en nuestro país. Ya había estado en mi anterior visita a Tenerife y lo que mejor recuerdo es el espectáculo de las orcas.
Loro Parque es un parque zoológico, situado en Puerto de la Cruz, creado en 1970 por los alemanes Wolfgang Kiessling y su padre. Con una superficie de 13.000 km2, inauguraron un parque donde se reproducía el hábitat natural de los animales. En la actualidad, la extensión del parque es de 135.000 m2 y dentro del parque se encuentra la mansión de la familia que lo creó. Quisieron crear un parque que imitara los grandes templos asiáticos, por lo que trajeron los tejados de la entrada, que son de oro macizo.
Cisnes negros
Nada más entrar te hacen una foto, pero yo pregunté por los loros, porque cuando estuve en 2010 había dos loros en la entrada para hacer fotografías a los visitantes. Hoy en día, por el bienestar animal, ya no hacen fotos con los loros de verdad.
Acuario
El primer sitio que visitamos fue el acuario de los tiburones. A mí me agrada mucho ver a los animales marinos en el agua. Me produce mucha calma, y mi novio, igual que ya ocurrió en el acuario de San Sebastián, se hizo amigo de las rayas. Como ya he puesto muchas veces tiburones, esta vez pongo alguna foto diferente del acuario. Tuvimos suerte porque cuando entramos en el túnel del acuario nos encontrábamos solos y pudimos disfrutar sin gente de los peces y mamíferos que cruzaban sobre nuestras cabezas.
Loro verde entre los árboles
Con respecto a los loros, al final son las especies que dan nombre al parque, hay una cantidad ingente de todo tipo de loros, de todas las especies inimaginables. Me emocioné al ver los Yakos grises de cola roja porque yo tuve uno que murió hace unos años. Se llamaba Pakito y era adorable. En cualquier parte del parque hay loros, guacamayos, papagayos, periquitos, cacatúas, agapornis y similares.
Con una guía dentro del parque, tuvimos ocasión de visitar las guarderías de loros y donde los cuidan desde que nacen o desde que son traídos al parque desde otros lugares donde les introducen en un largo proceso de adaptación. Es decir, el lugar donde los aclimatan.
Tocados aztecas
Durante la época de los aztecas en México, los loros se mataban por el colorido plumaje, para crear vistosos tocados que se exhibían en honor a Moctezuma. Esta práctica llegó hasta el siglo XX, pero hoy está prohibida y perseguida. Los tocados que se utilizan son artificiales, pero en una época tenían que matar muchos loros para fabricar uno de estos tocados aztecas.
Tortuga encima de un caimán
También vimos a los caimanes y a las tortugas en la misma piscina. Es curioso ver cómo las tortugas se suben encima del lomo de los caimanes a tomar el sol y los caimanes no se inmutan.
Estanque de carpas
Cruzamos el estanque de las carpas, que en Japón son sagradas. Nos contó una leyenda que yo no encuentro por ningún sitio (algo de encontrar una carpa con tres puntos en la cabeza), pero la verdadera leyenda japonesa sobre las carpas koi es que los dioses crearon unas cascadas para que las carpas no pudieron saltar y, si saltaban la última, se convertían en dragones. Una lo consiguió y se convirtió en dragón.
Tortuga gigante de las Galápagos
Las tortugas gigantes también son muy cuidadas en el parque. Recordemos que son de las pocas especies que han vivido (y sobrevivido) millones de años hasta llegar aquí. Algunas se extinguieron, pero otras han llegado hasta nuestros días, algunas de ellas alcanzan dimensiones descomunales. Son los animales más longevos del mundo y tienen una vida media de cien años.
Gorila
Visitamos la zona de los gorilas. Son los primates vivos de mayor tamaño. En Loro Parque hay media docena de gorilas. Pudimos ver las instalaciones por dentro: donde duermen o hacen gimnasia, lo que comen. Nos explicaron que los gorilas se tienen que aislar cuando son solteros y luego les mezclan, de tal forma que crean grupos familiares y procrean. Generalmente mantienen unidos a los grupos de solteros, pero en épocas de celo les tienen que aislar. También hay una fotografía de Michael Jackson con un gorila, de cuando visitó Loro Parque en 1993.
Pingüinos
El siguiente espacio es el pingüinario, donde una cinta circular te permite ver a las diferentes especies de pingüinos tanto en el hielo como en el agua. Tengo que decir que yo aquí disfruté mucho porque me hacen mucha gracia los pingüinos. Son fascinantes buceando...
La guía del parque también nos explicó que el tubo vertical donde varios bancos de peces nadan en todas las direcciones simula lo que ocurre en el mar, que yo siempre pensaba que era por las corrientes y es más bien para despistar a otros animales marinos más grandes, como los tiburones.
Oso hormiguero
Otro animal curioso es el oso hormiguero, reconocible por su alargado hocico y su pequeña boca. Originarios del continente americano, se adaptan a cualquier tipo de hábitat siempre que haya un alto volumen de hormigas y termitas. Tuvimos suerte porque conseguimos ver un oso hormiguero metiendo el hocico en un hormiguero.
Espectáculo de leones marinos
Cuando terminó la visita guiada, fuimos a ver el espectáculo de leones marinos, que se desenvuelven perfectamente tanto en el agua como en la tierra. Eran muy graciosos, incluso uno se hizo el muerto, todo a cambio de comida. Y movían la cabeza como si entendieran perfectamente lo que les decían los entrenadores.
Espectáculo de orcas
El espectáculo estrella es, sin duda alguna, el de las orcas. Son los delfines de mayor tamaño que existen: los machos pueden alcanzar los nueve metros y las hembras, entre siete y ocho. Las orcas viven en manadas y tienen estructuras matriarcales. Su piel es negra y blanca y tienen unas manchas blancas situadas sobre los ojos. Ya con la guía conseguimos entrar en la parte baja de la piscina, sólo teníamos que ir con las manos en la espalda. Pero el espectáculo de orcas es algo digno de ver, siempre que no te sientes en las filas más bajas de la piscina, porque las orcas salpicarán.
Espectáculo de orcas
Y nos contaron la historia de Morgan, la orca sorda y, sin embargo, la líder de la manada. Morgan fue encontrada medio muerta cerca de la costa holandesa. No reaccionaba hasta que se dieron cuenta que no podía oír. La trasladaron a Loro Parque, donde la cuidaron y la mezclaron con otras orcas, convirtiéndose en la líder. Las orcas se comunican entre ellas mediante estridentes sonidos, pero con Morgan llegan a hacer signos y se entienden perfectamente. La historia de Morgan es preciosa. Y sí, es la orca más grande.
Medusa manchada australiana
Las medusas son también un espectáculo digno de ver, muchas de ellas son bioluminiscentes. Algunas medusas tienen tentáculos de más de 40 metros. Con nombres como "ortiga de mar" mejor verlas detrás del cristal.
Tigre albino de Bengala
Nuestro animal favorito es el tigre, por lo que teníamos que ir a visitar al tigre albino de Loro Parque. En el siglo XX se extinguieron tres de las nueve especies de tigres que había en el mundo. De las que quedan, dos están en peligro de extinción y las cuatro restantes se encuentran amenazadas.
El tigre es el felino más grande del mundo. Aquí hay una pareja de tigres blancos de Bengala que nacieron en China. No tengo palabras, porque es tan majestuoso el tigre que nunca te cansas de mirarlo.
Hipopótamo pigmeo
Los hipopótamos pigmeos también son asombrosos. Tienen recreado un jardín sumergido y se les puede ver nadando tanto en la superficie como buceando en el agua.
Flamencos
Los flamencos son abundantes. Se concentran que grandes bandadas en las que se crean pequeños grupos de entre tres y seis individuos. Sus colores varían entre el blanco y el rosa. Se alimentan de crustáceos y algas. El flamenco más común de Loro Parque es el africano. En realidad las crías nacen con el pelaje blanco pero su alimentación, a base de crustáceos, va cambiando hasta adquirir la tonalidad rosa.
Los flamencos se mantienen sobre una sola pata para regular su temperatura corporal, sobre todo cuando están dentro del agua. Así conservan el calor, ahorran energía y pueden defenderse mejor de posibles depredadores.
Leones
Sabíamos que nos acercábamos a los leones porque oíamos el portentoso rugido del rey de la selva. Su rugido, efectivamente, puede oírse a más de ocho kilómetros de distancia. Y, como curiosidad, tengo que decir que quedan menos de 20.000 ejemplares de leones africanos en el medio natural.
Aquí pudimos ver a una pareja de leones, macho y hembra, que mientras ella estaba tranquila, el macho no paraba de moverse de un lado a otro. Impone, claro que impone.
Se acercaba la hora del cierre y, aunque nos quedaron algunos animales que ver, la visita había merecido la pena. Con las más de 400 especies de animales y otras tantas de plantas tropicales, los canarios ya pueden estar orgullosos de tener un parque así en la isla.