jueves, marzo 06, 2025

Viaje a Santander: el Real Sitio de la Magdalena

Palacio de la Magdalena

Sin duda, cuando pensamos en Santander, tenemos en mente el Palacio de la Magdalena, uno de los símbolos de la ciudad. Y es que es un lugar precioso. Se ubica en la península de la Magdalena y como había algo de pendiente decidimos coger el tren turístico hasta la entrada del palacio. No llegamos a entrar en el palacio, aunque hay visitas guiadas a las horas en punto, pero nos quedaba más de media hora para la siguiente visita guiada, y preferíamos pasear y deleitarnos con el paraje y las vistas.

Palacio de la Magdalena (detalle del pórtico)

La península de la Magdalena es uno de esos lugares donde todo tiene interés (tiene 25 hectáreas de superficie). El paisaje excepcional, la acertada intervención humana y el disfrute público hace de este paraje un lugar privilegiado en cualquier época del año.

Antiguas Caballerizas Reales

Cogimos el tren y pasamos junto a la estatua de Félix Rodríguez de la Fuente para llegar a las Caballerizas Reales, hoy convertido en la sede de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El edificio fue diseñado por el arquitecto Javier González de Riancho con un planteamiento de arquitectura inglesa, lo que recuerda a un cottage de  la campiña inglesa. También funciona como residencia de estudiantes para los cursos de verano.

Palacio de la Magdalena

Poco más adelante, en un promontorio que domina el mar, aparece majestuoso el Palacio de la Magdalena. Construido entre 1909 y 1911 por mecenazgo popular y el propio Ayuntamiento de Santander, se levantó para albergar a la familia real española. Fue obra de los arquitectos González de Riancho y Gonzalo Bringas y se levanto en el mismo lugar donde se encontraba el antiguo fortín de San Salvador de Hano, que protegía la entrada a la bahía.


Arquitectónicamente, el palacio presenta un estilo ecléctico, entre el gusto inglés de la reina Victoria Eugenia, que lo habitó en sus inicios en sus estancias veraniegas, y las influencias francesas que se decantan en las escalinatas y terminaciones exteriores.

A partir de 1913 pasó a ser residencia de verano del rey Alfonso XIII y su familia, que lo ocuparon regularmente hasta la proclamación de la Segunda República. El palacio y la península se convirtieron en el centro, entre 1913 y 1930, de la vida veraniega de la realeza y corte de España. 

Em 1977 Juan de Borbón vendió el edificio a la ciudad por 150 millones de pesetas. En 1982 fue declarado monumento histórico-artístico. Hoy pertenece al Ayuntamiento de Santander y es sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Además de los cursos de verano, en sus estancias se celebran exposiciones, conciertos, representaciones teatrales y otros actos culturales de diversa índole.

Es un edificio de una belleza impresionante.

Isla de Mouro

Si miramos al frente, hacia el mar, nos encontramos con la minúscula isla de Mouro, con su faro oteando el ir y venir de las embarcaciones de la bahía.

Carabelas de Vital Alsar

Seguimos descendiendo y nos encontramos con un museo al aire libre llamado "El Hombre y la Mar", donde se han instalado las carabelas y la balsa en las que navegó el marino santanderino Vital Alsar en sus viajes de expedición entre los años 60 y 80 del siglo XX. También se exhibe una curiosa burbuja de salvamento y un mapa con las rutas realizadas por Alsar.

Mascarón de proa de la Marigalante

Vital Alsar fue un aventurero y navegante santanderino que, en mayo de 1978, se puso al frente de una expedición que zarpó de México en dirección a Santander, navegando más de 7000 millas náuticas, en homenaje a las expediciones de Francisco de Orellana. Los tres galeones, llamados Cantabria, Quitus Amazonas y Ana de Ayala, arribaron a puerto en octubre de ese año. Se puede apreciar el bello mascarón de proa de la Marigalante, que es una sirena.

Réplica de la balda de Vital Alsar

La balsa es una réplica de la que utilizó Vital Alsar para navegar desde Ecuador hasta Australia, y la esfera salvavidas fue remolcada por uno de los tres galeones durante el viaje desde México.

Mini-zoológico, al fondo el islote y playa del Camello

Siguiendo la línea de la costa nos encontramos con el mini-zoológico, donde se pueden ver animales marinos como focas, leones marinos y pingüinos. 

Pingüinos africanos

Yo recordaba de cuando era pequeña haber estado riéndome con los pingüinos en Santander, pero también recuerdo que era todo muy diferente. Allá por los años 80, en los promontorios rocosos junto al mar y, por tanto, a varios metros por debajo del paseo y muy lejanos, se veían decenas de pingüinos. Mi padre y yo nos echamos a reír y no había manera de que nos fuéramos allí. Sí, nos reíamos porque los pingüinos son muy graciosos. Pero ya no están tan lejanos, sino que parece que los pudieras tocar con las manos, y ya no se ven decenas, nosotros sólo vimos dos. La suerte que tuvimos es que en ese momento les dieron de comer. 

Playa del Sardinero y el faro de Cabo Mayor al fondo

Desde aquí hay unas magníficas vistas de la playa del Sardinero. Y al fondo se ve el faro de Cabo Mayor.

Casa de los Guardeses

Antes de salir del Real Sitio se la Magdalena, nos encontramos con la Casa de los Guardeses, convertida hoy en oficina de turismo y centro de recepción de visitantes. Fue construida al estilo rural inglés en 1913 para albergar las viviendas permanentes del personal encargado del cuidado del recinto.

Monumento a las Víctimas del Terrorismo

En medio del césped está el Monumento a las Víctimas del Terrorismo, creado por Agustín Ibarrola en 2005.

Playa de Bikinis al fondo

Retomando el paseo marítimo hacia el centro de la ciudad, dejamos atrás las playas de la Magdalena y de Bikinis, esta última llamada así porque fue una de las primeras playas donde se empezó a utilizar el bikini por parte de las extranjeras que venían a los cursos de verano.


Y así nos despedimos del Real Sitio de la Magdalena, que ese día aún teníamos mucho paseo por delante.

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