jueves, marzo 20, 2025

Viaje a Santander: un paseo por la bahía


Las ciudades costeras suelen mostrar su mejor perfil en el lado que se asoma al mar. Santander no es una excepción, y a lo largo de los siglos su historia se ha ido construyendo sin perder de vista la espectacular bahía. Pasear junto a ella es un ritual para los santanderinos y casi una obligación para los visitantes, si quieren captar la esencia de Santander y entender su vocación marinera.


Entre los muelles de Maliaño y El Sardinero, Santander mira al mar a lo largo de casi cinco kilómetros, un prolongado paseo que siempre tiene a un lado la inmensa bahía de colores cambiantes, según la hora y el viento que sople, y al otro, los espacios en que los santanderinos pasan buena parte de su tiempo; desde el actual puerto comercial en el que recalan ferris y cruceros, hasta las playas abiertas al Cantábrico en el extremo norte. Entre ambos puntos, el paseante encontrará lugares como la verde península de la Magdalena, el Museo Marítimo de Cantabria, el Palacio de Festivales, Puerto Chico (puerto pesquero antaño y hoy deportivo, gestionado por el Real Club Marítimo de Santander, cuya sede parece flotar sobre la bahía), los muelles de Maura y Calderón, el Centro de Arte Botín, las esculturas de Los Raqueros, la antigua Grúa de Piedra y el palacete del Embarcadero.

En cierto momento pensamos en subir a una pedreñera, una embarcación típica que cruzan la bahía hacia Pedreña y Somo, también conocidas como reginas porque la empresa que las gestiona desde 1967 se llama Los Reginas. Finalmente no llegamos a subirnos a una barca para cruzar al otro lado.

No hay comentarios: