miércoles, marzo 05, 2025

Viaje a Santander: Los Raqueros


Cualquier persona que me conoce sabe que adoro las estatuas realistas de bronce, y si veo una por la calle tengo que detenerme para mirarla, rodearla y fotografiarla. Incluso aunque las haya visto miles de veces.

Así que cuando leí la historia de Los Raqueros tenía que ver las estatuas, que se encuentran en Puerto Chico, es decir, en plena bahía de Santander y cerca de una de las zonas de tapeo más concurridas (de hecho, muy cerca de la Vermutería Solórzano).

Según el diccionario de la RAE, "raquero" es aquella persona que recoge objetos perdidos en las costas por naufragio o echazón, o el ratero que hurta en puertos y costas. La definición se queda corta cuando nos situamos en Santander, junto al grupo escultórico de Los Raqueros (José Cobo, 2007).


Los raqueros, mayormente niños o adolescentes, fueron, según recogen las crónicas, personajes característicos que frecuentaban las zonas portuarias de muchos pueblos y ciudades "buscándose la vida", pero los de Santander en particular entraron en la historia de la mano de José María de Pereda, quien les inmortalizó en una de sus Escenas montañesas. Aunque Pereda no lo recoge en su relato, una de sus actividades más celebradas era bucear en las aguas de la bahía para recoger con la boca las monedas que los turistas o navegantes les lanzaban. Así lo escenifican las cuatro figuras esculpidas por Cobo, situadas junto a uno de los lugares desde los que se lanzaban al agua.

Lo cierto es que a finales del siglo XIX corrían tiempos difíciles para los más desamparados y los raqueros de Santander existían como tribu marginal, forjada por las estrecheces económicas de su entorno, las carencias educativas y brechas sociales de la época y la falta de horizontes en su futuro, lo que viene a situarles en la tradición picaresca española, con la zona portuaria como escenario de sus correrías. Y como pícaros suscitan, si evocamos sus vidas, una sensación agridulce, de tristeza por la existencia tan dura e injusta que hubieron de afrontar, y de cierta admiración por su espontaneidad y pericia fruto de la escuela portuaria, y tal vez por la libertad de que hacían gala, sin más control que el ocasional de la policía y sin otra obligación que buscar algo con que saciar el hambre y, si la jornada cundía, sacar para unos cigarrillos o un café con aguardiente.

Puerto Chico

El término "raquero" ha pervivido como localismo lingüístico, muy utilizado en la ciudad y en el resto de Cantabria, que se adjudica a personas o comportamientos supuestamente groseros, maleducados, desvergonzados, lenguaraces y de habla soez. También es el nombre de un tipo de embarcación utilizada para el aprendizaje de la navegación a vela, y el de un conocido restaurante de Santander.

De aquellos originales raqueros, salvajes y harapientos, a medio camino entre el Lazarillo y ciertos personajes de Dickens, sólo queda el retrato literario que trazó Pereda y el grupo escultórico de Cobo.

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