miércoles, marzo 05, 2025

Viaje a Santander: A rasgos generales

Casino de Santander

Tengo una fotografía mía jugando en la arena del Sardinero cuando tendría dos años. Sé que tiene que ser por ahí porque mi hermano no estaba en la playa, por lo que o aún no había nacido o se había quedado con los abuelos. Sé que es la playa del Sardinero porque sale el inconfundible edificio del Casino detrás.

Unos años después volvimos a Santander, pero no nos quedamos en la capital, sino que visitamos Altamira, Santillana del Mar y San Vicente de la Barquera, así que yo recuerde. Entonces nuestro hermano pequeño era un personajillo que no levantaba muchos palmos del suelo. Lo curioso es que mi madre llevó estas fotos a revelar y nos olvidamos totalmente, hasta que los fotógrafos, varios años después, le dijeron que había unas fotografías nuestras que nunca habíamos recogido. Ver unas fotos de cuando teníamos diez u once años cuando ya habían pasado al menos cinco años fue algo épico.

Playa del Sardinero I

La siguiente vez que volvimos a Santander éramos adolescentes, porque mi hermano y yo nos fuimos a tomar algo los dos solos. Y no lo recordaba hasta que mi madre me dijo el otro día que ya éramos lo suficientemente independientes como para cruzar la calle del hotel y marchar a tomar algo. 

En los años siguientes he estado más veces en Cantabria, tanto de excursión como con amigos, pero en pueblos de la provincia, sin llegar a pisar Santander. 

Así que cuando hace unos meses mi novio y yo decidimos marchar un fin de semana a Santander no lo dudamos. Cogimos un hotel en el Sardinero, justo detrás del Casino, que estaba muy bien. Y lo cierto es que todos los autobuses urbanos que pasaban por allí nos llevaban al centro, como muy amablemente nos explicó un señor en la parada. 1,30€ cuesta un viaje en autobús por persona (seguro que cuando volvamos ya habrá subido).

Para que nos hagamos una idea, el Sardinero está dividido en dos playas, denominadas Sardinero I y Sardinero II. El Casino, y por descontado nuestro hotel, estaban en el Sardinero I. A la vuelta de la pequeña península que hay detrás, en la playa del Sardinero II se encuentra el estadio del Racing de Santander. 

La capital de Cantabria se asoma a una amplia y bella ensenada, la única en el norte de España que está orientada al sur, perteneciente de hecho y por derecho al selecto Club de las Bahías más Bellas del Mundo. Con semejante carta de presentación se documenta la fascinación, siempre sorprendente, siempre cambiante, que produce el intemporal romance que vive la ciudad con el mar; relación que también ha conocido momentos oscuros a lo largo de la historia, con las sucesivas epidemias o el pavoroso incendio de 1893, que del mar llegaron. Esto no ha impedido que la ciudad asuma con naturalidad el regalo que la naturaleza le depara en su litoral. 

Bahía de Santander y Centro Botín

Muchas de las plazas, avenidas, calles y callejas de la urbe interior conservan un especial encanto, capaz de magnetizar al visitante que gusta de mirar la ciudad con los ojos de sus habitantes y compartir sus costumbres. Posee una intensa vida urbana, con numerosos espacios para el ocio y el disfrute, así como una intensa actividad cultural, ligada a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y reforzada por nuevas dotaciones como el Centro Botín, las que conforman el Anillo Cultural o el Escenario Santander. La ciudad, moderna y elegante durante todo el año, descubre su faceta más bulliciosa y cosmopolita en verano y otoño. El paseo marítimo que se extiende desde la Grúa de Piedra, colindante con el Centro Botín, hasta Cabo Menor, es uno de los más hermosos del litoral español.

Mi novio y yo decidimos recorrer todo el paseo marítimo, pasando por la península de la Magdalena. Es precioso, pero ese día acabamos reventados. Creemos que nos hicimos unos ocho o nueve kilómetros, pero ya dice el refrán que "sarna con gusto no pica".


A vista de pájaro, Santander se asienta sobre una península, cuyas orillas sur y este acotan la celebrada bahía. Con esta orientación, y a resguardo de los crudos vientos de componente norte, se asienta el puerto pesquero, el muelle de Calderón, Puerto Chico, el dique de Gamazo, frente al Palacio de Festivales, el muelle de San Martín, con el Museo Marítimo del Cantábrico, las playas de los Peligros, La Magdalena, Bikinis, El Camello, y con orientación este, y las dos del Sardinero. Se puede acceder a todos estos lugares caminando por un frente marítimos cuidadosamente urbanizado para mantener el equilibrio entre la intervención humana y los valores naturales y paisajísticos.

Eso sí, tuvimos mucha suerte con el tiempo. 

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