No juegues con ellas es un libro que mantiene en vilo al lector de principio a final. En un principio, leemos dos historias que, aparentemente, no tienen nada que ver la una con la otra.
Corre el año 1987 en un pequeño pueblo del estado de Virginia. Una mujer tiene que sacar adelante a sus dos hijas. Una de ellas, Paula, se marchó lejos al quedarse embarazada, mientras la pequeña, Julie, quiere entrar en el equipo de animadoras. Julie es menuda, pero es inteligente, y se apunta los pasos hasta que consigue entrar, mientras las hermanas Megan y Ginny Schaeffer la miran con envidia. La insultan porque su madre es una mujer que tiene muchos novios. El novio actual de Sharon es Kevin, un joven que va a buscar a Julie al instituto con su furgoneta destartalada.
En la actualidad, Stella Parks vive en un barrio acomodado de las afueras de Washington D.C. Vive feliz con su marido Tom y sus dos hijos, Daisy y Cony. Por ellos dejó su trabajo como abogada financiera y a veces se siente recluida en casa... hasta que descubre que en su grandísima casa hay una habitación secreta. Un día se tropieza con su vecina Gwen, que parece que ha sido golpeada. Además de su familia se dedica a galas benéficas, a partidas de cartas y cualquier actividad que hacen las esposas acomodadas que han dejado su trabajo. Su mejor amiga, Lorraine, le confiesa que ha visto a su marido entrar en un hotel y a Gwen también, por lo que Stella piensa que su marido está teniendo una aventura con su vecina.
En 1987, Shanon ha inculcado a sus hijas que, cuando llega el momento de pasar página es que su actual novio va a desaparecer. Para ello tiene en la despensa unos botes de conservas donde hay veneno para cargárselos en dos días en lo que podría parecer una intoxicación alimentaria. El primer hombre al que se cargó, con la complicidad de Paula, fue a su marido y padre de las niñas. Después uno de sus novios dejó embarazada a Paula, que huyó y, aunque perdió al bebé, decidió que no quería seguir más el juego de su madre y que se mantenía alejada de su pueblo natal para dedicarse a estudiar para policía. Ha llegado el momento de que Kevin pase página, pero antes de que Sharon le envenene, viola a Julie. La muchacha descubre que su madre está en el hospital porque él la ha golpeado y no va a venir a salvarla. Pero sabe dónde están los botes de conservas de su madre... Cuando sirve helado con fresas a Kevin, decide cerrar la casa y marcharse. Kevin será encontrado muerto por una intoxicación alimentaria, mientras Julie se da por desaparecida.
Cuando Shanon sale del hospital se dedica a hacer un mural con estrellas en el cobertizo, que en realidad son los árboles del bosque que guardan un tesoro robado a sus ex convertido en lingotes de oro.
Julie va en busca de su hermana, que la ayuda a cambiarse de nombre. Conseguirá una beca para convertirse en abogada de éxito, se casará, tendrá niños y vivirá acomodadamente en Washington D.C. Pero lo que no espera la que ahora se llama Stella es que su vecina Gwen es alguien del pasado que ha venido a vigilarla y destapar un asunto del pasado que no se espera...
Empezar de cero o, como dicen los americanos, off to a fresh start. Empezar de cero suena tentador: un nuevo nombre, una nueva historia, una nueva vida. ¿Quién no lo desearía? Difícil, sí, pero no imposible. Algunos de los personajes más memorables de la ficción lo han conseguido. Pero, ¿qué han dejado atrás? Seguramente que algo muy oscuro. Cambiar de identidad no es un camino de rosas; significa vivir con la amenaza constante de que la verdad salga a la luz. No importa cuántos kilómetros los separen de su pasado ni cuántas precauciones tomen, éste siempre encuentra la forma de volver. La gran pregunta es: ¿hasta dónde llegarían para proteger la vida que tanto les costó reconstruir?
Virginia Woolf ya nos hablaba de la importancia de tener un cuarto propio, pero, ¿qué pasaría si, además, fuera secreto? Todos hemos soñado alguna vez con escapar a un rincón oculto para leer, pero como explica Copeland, su inspiración nació de una necesidad real. Durante la pandemia, su casa, un loft abierto, dejaba poco espacio para la privacidad: cualquiera podía entrar a su oficina o llamarla desde el salón. Un día, mientras caminaba, una amiga que vive cerca de la sede de la CIA le contó que, al renovar su casa, descubrieron una habitación secreta. Aunque decidió deshacerse de ella, la idea quedó dando vueltas en la mente de Copeland. ¿Y si existiera un lugar donde desaparecer, aunque sólo fuera veinte minutos al día?
La escena inicial del libro, en la que Gwen aparece coja y con magulladuras, se inspira en un episodio real. Copeland estaba sola en casa cuando una vecina llamó a su puerta buscando ayuda: su marido la había golpeado. "Fue muy triste", recuerda, "pero lo peor fue ver cómo los vecinos susurraban a sus espaldas, poniendo en duda su palabra". Parecía que preferían creer al agresor, amparándose en su supuesta integridad y en los problemas de alcohol de ella. Copeland, llena de ira, sintió que era la única dispuesta a creerla y quiso plasmar esa frustración en el papel.
Hay una referencia a Narnia al principio de la novela: "Ascendió con el paso furtivo de un ladrón, pese a estar en su propio hogar, mientras imaginaba leones, brujas y armarios". Esta mención no es casual; al igual que los hermanos Pevensie, Stella encuentra en su propia realidad una puerta simbólica hacia un mundo distinto, uno en el que puede reinventarse y escapar de las limitaciones impuestas por su entorno. El problema es que, a diferencia de Narnia, esa misma puerta puede llevarla de vuelta a su pasado en cualquier momento rompiendo el hechizo de una vida perfecta.
Mientras los demás personajes oscilan constantemente entre víctimas y verdugos, Paula se mantiene como el eje moral de la novela. Su presencia actúa como un punto de referencia desde el que se evalúan las decisiones y los comportamientos de los demás, ya que se trata de la única dispuesta a aferrarse a la cruda realidad y ver las cosas como realmente son.
LA AUTORA:
Johanna Copeland nació en Oregón. Después de un tiempo trabajando como abogada de empresa en Nueva York, en la actualidad vive en Virginia. Ha escrito, entre otros medios, para The Washington Post, XoJane, Stonecoast Literary Review y Literary Mama.
EL LIBRO:
Título original: Our Kind of Game
Autora: Johanna Copeland
Traductor: Carlos Abreu Fetter
Editorial: Grijalbo (1ª reimpresión, en febrero de 2025)
Número de páginas: 366
ISBN: 9788425369148
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la C.
* Reto "Thriller Holics": Cozy mistery.
* Reto "Pétalos Emocionales": Verde oscuro.
* Reto "Todos Locos": Reto cuya acción transcurra en un bosque.
* Reto "Pecera 50": La novela clásica de misterio.
* Reto "Oca Literaria": Otra recomendación.
* Reto de lectura UNAV: Cozy crime.
* Retópatas: Una novela de cozy mistery.
* Reto 12 meses 12 historias: Ambientado en un bosque.

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