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El afecto personal es un lujo que sólo puedes permitirte una vez que han sido eliminados tus enemigos. Hasta ese momento, tus seres queridos se convierten en rehenes, minando tu coraje y corrompiendo tu juicio". (Orson Scott Card,
Imperio. Una mirada incómoda a un futuro posible)
Tenía unas ganas locas de acabar con tantos vampiritos. Después de leerme la saga completa, a libro semanal, opino que es bastante mediocre, y no me refiero a la manera simple en que los cuatro libros están escritos, sino a la falta de intriga, de terror. Todo lo que ocurre acaba bien, no muere nadie, todo es perfecto, pero falta ese aura de fatalidad que, siendo una historia de vampiros, lo aborda desde fuera y no profundiza. Una historia que, pase lo que pase, sabes que acabará bien, que nunca cuenta mucho más, donde todos los personajes son felices... se convierte en tediosa, así que no veía por terminar. Claro que tengo esperando el de Millenium 3, lo que influye bastante en mis ganas de acabar la saga. El final es perfecto, aunque no está cerrado del todo; es posible que en el futuro la saga de Crepúsculo se reanudase.
En su favor tengo que decir que en este libro no hay más que sexo, aunque en los primeros contactos te corta y no cuenta nada. Luego, a la autora ya le da por describirlos.
Bella y Edward se casan el 13 de agosto, pero Bella sólo accedió al matrimonio con la condición de que él le diera uno de los pocos placeres humanos que perdería en la conversión: el placer sexual. La feliz pareja se marcha de luna de miel a Isla Esme, propiedad de la 'madre' de Edward, cercana a Río de Janeiro. La primera mañana Bella aparece llena de moratones y él se siente culpable, sin comprender que Bella es sumamente feliz y que ella quiere permanecer más tiempo como humana únicamente por el sexo. Aunque Edward la evita, ella consigue de él lo que quiere. Cuando llevan varias semanas allí, Bella empieza a sentir náuseas y comprende que está embarazada, pero la gestación es más rápida que un embarazo normal. Carlisle Cullen les insta a volver a Forks cuanto antes. A Bella la mantienen aislada en la casa de los Cullen, pero su amigo licántropo, Jacob, osa visitarla en una casa llena de vampiros, donde al principio no es bienvenido. Cuando los demás lobos ven en sus pensamientos lo que hay deciden que no es algo que ponga en peligro a los humanos de la zona y deciden dejar a los Cullen tranquilos.
Bella empeora rápidamente hasta que su marido se da cuenta de que el bebé lo que necesita es sangre. El doctor Carlisle tiene acumulada una gran remesa de sangre, a la que tiene fácil acceso por su profesión, y cuando Bella bebe la sangre empieza a mejorar. Pero es inminente que la embarazada va a dar a luz en cuestión de días. Edward puede escuchar los pensamientos del bebé, que comienza a desgarrar el interior de Bella. Bella, durante su embarazo, ha conseguido una gran aliada: Rosalie, la vampira que ansiaba tener una gran familia. Entre Edward y Rose ayudan a Bella en el parto, dado que el médico se encuentra ausente. Mientras Rosalie saca a la criatura, Edward prepara una jeringa con su ponzoña, que clava en el corazón de Bella, ante un interpérrito Jacob que decide matar al monstruo recién nacido.
Pero cuando se va a lanzar sobre la niña, ésta le mira y él se siente imprimado. A partir de entonces, Jacob no se separará de la pequeña Renesmee.
Bella despierta con una enorme sed y con el cuerpo inmerso en un incendio. El primer rostro con el que se encuentra es el de su adorado Edward. Sin embargo, ella no es la neófita esperada pues sabe controlarse, aunque Jasper la vigila en todo momento. Con Edward va a su primera caza, sostiene a su hija por primera vez y empieza a saborear la inmortalidad.
El 13 de septiembre, los Cullen regalan a la pareja una casita cercana para que tengan intimidad. Allí vivirán los tres en felicidad.
Pero esa felicidad está a punto de truncarse. Irina, la amante del difunto Laurent, espía a Bella, Jacob y Renesmee mientras están cazando. Cuando se lo cuentan a Carlisle y a Edward, Alice tiene una visión y sale apresurada de la casa, seguida por Jasper. Los dos desertan, no sin antes haber avisado de que los Vulturis vendrán a luchar y que busquen testigos. Así que todos los Cullen se dividen por el planeta para enviar aquelarres a la casa, donde Edward y Bella tienen que convencerles para que se pongan de su parte. Quien de verdad les convence es la niña, precoz y madura para su edad, pero sobre todo porque crece a ojos vista. Nessie, como la llama Jacob, tiene también un don: es capaz de enseñar sus recuerdos con sólo tocar a una persona.
A medida que van llegando los vampiros y la manada de licántropos se reúne alrededor de la casa, esperan con impaciencia la llegada de todo el séquito real vampírico. La lucha es inminente y todos están sorprendidos al comprobar que la niña no es inmortal, sino mitad vampira mitad humana, pero con un corazón latiendo. Irina morirá a manos de Cayo por su falsa acusación y Bella extiende su escudo protector a todos los que están en su bando.
Cuando Aro está a punto de dar su veredicto, Edward le interrumpe porque ha escuchado venir a Alice y Jasper, acompañados por un niño maduro, mitad vampiro mitad humano, que no resulta ninguna amenaza.
Los Vulturis comprenden que tienen que huir, que los Cullen han ganado y que no tienen nada que hacer. Y Edward y Bella tienen toda la inmortalidad por delante para disfrutar el uno del otro, junto a Nessie.
"No tengas miedo", le susurré.
"Somos como una sola persona".
De pronto me abrumó
la realidad de mis palabras.
Ese momento era tan perfecto, tan auténtico.
No dejaba lugar a dudas.
Me rodeó con los brazos,
me estrechó contra él
y hasta la última de mis terminaciones nerviosas
cobró vida propia.
"Para siempre", concluyó.