La historia transcurre en un pequeño pueblo holandés llamado Vondervotteinmittiss, donde todos los ciudadanos viven pendientes del reloj del campanario, que nunca se ha equivocado. Dos cosas son honradas en el pueblo: los relojes y los repollos.
Pero un día, a punto de dar las doce del mediodía, aparece en el pueblo un pequeño hombrecito que porta un violín y que se dirige directamente al campanario, donde le da con el violín al campanero y el reloj empieza a dar las campanadas, pero no termina en doce, sino que sigue hasta la trece, lo que descoloca el orden del pueblo, que ya no es el mismo.
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