
Un hombre recién casado pierde el aliento y le pasan varias cosas sobrenaturales al intentar recuperarlo, incluso le ahorcan, pero como no tiene aliento tampoco se lo pueden quitar. Después le llevan a un sepulcro donde coincide con su vecino, el mismo que se ha llevado su aliento.
Es un relato un tanto estrafalario, una pequeña sátira a esas frases que a veces decimos: "me quedo sin aliento". En este relato el protagonista se queda de verdad sin aliento.
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