Esta mañana he estado en Nájera. Dado que la carretera está en obras porque están haciendo la autovía, he tenido que torcer a la izquierda, pese a que Nájera queda a la derecha, pero sabía que con todas las rotondas que han hecho llegaría feliz a mi destino.
Lo singular no es la ida sino el regreso, dado que como es una zona desconocida para mí he optado por coger otra carretera secundaria que pasaba por Cárdenas, Badarán (bonito pueblo), Villar de Torre y Cirueña. Ya había pasado en otras ocasiones y hace muchos años por allí, pero esta vez ha sido diferente. En Badarán, que no lo recordaba tan grande, he tenido que preguntar cómo ir a Cirueña y en éste no he visto los famosos campos de golf. Ha sido un viaje único. Digamos que disfruto conduciendo y que, pese al calor, me he empapado de ese paisaje que veía con ojos nuevos.

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