
Ésta es una de las historias de Poe que desbordan por su humor. Es una historia con la que terminas riéndote. Es inevitable.
Simpson era un joven veinteañero que se había cambiado el nombre para recibir una herencia. Un día, con su amigo Talbot en el teatro, descubre a una chica de la que se enamora a primera vista, pese a que él nunca había creído en el amor a primera vista. Se entera de que se trata de Mme. Lalande y arde de impaciencia por conocerla. Termina conociéndola y arde de amor, por lo que le propone matrimonio. Ella accede, a cambio de que desde el primer momento en que se casen tendrá que llevar unos anteojos, porque conoce sus problemas de visión. Tras el matrimonio, Simpson se pone los anteojos y se encuentra ante una vieja octogenaria que resulta ser su tatarabuela que ha llegado desde Francia para buscar a su heredero Froissart, el nombre de él antes de que se cambiara al de Simpson.
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