miércoles, junio 10, 2009

El Pelos

Pues vuelvo a coincidir con el Pelos del café de las 12 después de más de un mes sin haberme 'encontrado' con él. Afloran mis nervios, tanto que del temblor de la mano al coger el café, consciente de tres pares de ojos sobre mí, he tenido que acabar el café y marcharme como alma que lleva el diablo.
Él estaba de espaldas, pero me da la sensación de que sus tres acompañantes se han coscado de todo, pues cada vez que me ven sonríen con una mordacidad increíble. Será que generalmente no les miro a ellos más que de reojo, ya que sólo tengo ojos para el Pelos.
Y en dos meses largos aún no sé su nombre ni le ubico en Santo Domingo. Pero estoy segura de que no es de aquí.

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