miércoles, septiembre 30, 2009

Ellos... adorables, admirables, siempre de tu parte

Y entonces llegas a casa y tienes a tus padres, preocupados y advertidos, que te ofrecen su aliento, un abrazo que necesitas con toda tu alma, sus palabras de ánimo.
Porque ellos saben...
Me pregunto cómo hubiera acabado el día de hoy si llegara a una casa vacía, fría, oscura donde nadie sale a recibirte con la mejor de sus sonrisas, con los brazos abiertos, dándote ese cariño que necesitas justo en este momento preciso.
Afortunadamente estaban ellos...

El despertar de la agonía

Sólo deseo que acabe este fatídico día.

Hoy me siento un poco así (sacado del libro de Federico Moccia):

"Si estás y escoges quedarte, recuerda entonces las cosas que no sabes, sujétalas bien, no las dejes escapar; llegará el día en que puedas saberlas.
Si estás y sabes cómo amar, recuerda entonces las cosas que das, mantenlas del otro lado, no las hagas regresar; llegará el día en que puedas volver a tenerlas.
Si estás y piensas marcharte, recuerda entonces las cosas que quieres, mantenlas vivas, no las dejes callar; llegará el día en que las merezcas".

La fuerza de una sonrisa

Te levantas cada mañana con la energía suficiente para saber que todo irá bien. Yo cada día lo veo perfecto, aunque esté al inicio, aunque aún queden por pasar todas las horas que vendrán.
Recién llegada de las vacaciones, me encuentro con un panorama utópico, que no quería que me afectara, pero inevitablemente me he desmoronado.
Ser pariente de quien soy invita a veces a envidias ajenas, lo que lleva a que intenten ponerte la zancadilla en innumerables ocasiones. Hoy me he sentido como una especie de comodín, y he terminado despojándome de todo tipo de sentimientos, de tal manera que he aguantado un chaparrón que no me correspondía y he tenido que recurrir al silencio, a un silencio obligado. Al guardarte todo para ti llega un momento en que no hay capacidad para más. Y explotas, aguantas el momento y cuando te quedas sola la mente empieza a dar vueltas a todo. Te terminas desmoronando. Ha sido el momento. Hace media hora he estado llorando, no creía que me hubiera afectado tanto y finalmente me he desahogado.
He comprendido que ser pariente de quien eres es a partes iguales una ventaja y una desventaja y, sin embargo, al final sabes que pesa más lo positivo. Porque tú llevas muchos años compartiendo una confianza con esa persona de la que el resto carece. Y eso... eso no te lo quita nadie.
El mal rato me lo he llevado, claro. Es duro y cruel aguantar sin poder defenderte, de ahí el complejo de comodín.
Pero bueno, mañana me voy a Madrid y volveré a despejarme de nuevo. Sabes que al final del día volverás a sonreír, porque tu fuerza para levantarte no te la quita nadie y porque también ¿por qué no? formas parte del equipo ganador. Y por orgullo no vas a permitir que nadie te vea llorar, que nadie te vea que te desmoronas, que nadie te vea triste. Y sabes que sólo por eso, cuando vean que nada te ha afectado, volverán a intentar herirte. Pero son palabras, palabras que se lleva el viento, que desaparecen con el tiempo.

Quizás no debería haber escrito tan agrias palabras, sólo que lo necesito como recordatorio para no olvidar quién soy, dónde estoy y cuál es mi función. Siempre y cuando no desaparezca la energía que enaltece mis sentidos y la fuerza que me brinda alegrías para poner buena cara al mal tiempo, siempre que no me falte eso... seré yo, como protagonista de mi vida, la que siga caminando por una senda donde no hay lugar para las penas y como yo soy la que controla mis sentimientos sólo puedo despedir esto riéndome de la vida. Porque reír ayuda.

Lo positivo

La vida a veces va cuesta arriba, tanto que termina destrozando tu moral hasta que ésta cae al suelo en forma de motas de polvo. A veces cuesta levantarse y seguir caminando. Hay personas a quienes les supone un esfuerzo tremendo.
No hablo por mí, pero sí por aquella persona a quien he tenido que animar esta tarde. Ves la magnitud de la tristeza que emana de sus ojos, un sinsentido que no le deja vivir, unas palabras amargas que corren turbulentas entre cuatro paredes hasta explotar en forma de duda.
No soy buena dando consejos, pero sí lo soy animando con palabras de aliento, porque si algo me sobra es energía positiva y un magnífico optimismo. El truco está en intentar sonreír siempre y hacer las cosas de la mejor manera posible, pensar en el hecho de que eres capaz de hacer todo lo que te propongas y sentirlo como tal.
Hoy me ha tocado animar a alguien y creo que le he levantado un poquito la moral, aunque en mi fuero interno sé que no es cosa de un día, sino que debe alumbrar su alma lentamente, impulsarse a levantarse de la caída sin brusquedad. Mientras esté en mi mano, siempre puedo ayudar en cierto modo, pero todo es mental, todo depende de cada persona. Yo no me permito estar triste ni que me afecten cosas que mañana serán tonterías. Claro que a veces el camino tiene espinas, muy dolorosas además, sólo que siempre se pueden cortar o siempre se puede dar un rodeo. Claro que también me he caído, pero al levantarte eres un poco más fuerte que la última vez. Sólo que si no te permites un minuto para la tristeza tu espíritu ve las cosas de otro color. Y a mí me gusta más el rojo que el gris (indirectamente es un guiño que sólo otra persona y yo podemos entender, aunque ese gris en concreto sí que me gusta). A lo que me refería es que prefiero los días coloridos a los días grises, pero aunque el día sea gris el color siempre lo pone uno mismo. Tan simple como la vida misma.

martes, septiembre 29, 2009

Atrapando el momento: Llegada a Bruselas (22 de septiembre)


Hace una semana llegábamos al aeropuerto secundario de Charleroi cuando ya habían pasado las seis de la tarde. El aeropuerto se ubicaba a una hora de Bruselas. A nuestro alrededor se empezaba a escuchar el dulce acento del francés mientras esperábamos un autobús que nos llevara hasta el centro de la capital belga.

A medida que íbamos alejándonos de Charleroi, árboles y más árboles poblaban ambos lados de la carretera, ocultándonos lo que había detrás. Un cartel llamó mi atención: Waterloo. Demasiadas clases de Historia hicieron mella en mí e instintivamente pensé en Napoleón. Si hubiera tenido más tiempo estoy segura de que me hubiera acercado al montículo que recuerda aquella lejana batalla, pero no pudo ser…


Gare du Midi (**)
El autobús del aeropuerto nos dejó en la estación de tren Midi (Gare du Midi-Zuidstation). Allí debíamos esperar a los que habían llegado a Bruselas, procedentes de Alemania, el día anterior. Tenía cierta desventaja respecto a mis dos acompañantes, que ya conocían a todos. Así que me despedí con la dirección del hotel en la mano y me marché en busca de una parada de metro en una ciudad que en ese momento era completamente desconocida para mí. Arrastrando la maleta, sólo necesité la ayuda de una guía que había traído desde España para comprobar que en esa misma estación tenía metro directo hasta una parada cercana al hotel. Ni que decir tiene que la tercera acompañante, que me había conocido dos horas antes, se quedó perpleja.
En Rogier subí hasta una plaza céntrica y estuve media hora preguntando por el Boulevard Emile Jacqmain Laan(*). Lo cierto es que a nadie le sonaba aquella calle, pero al mostrar el plano de Bruselas muchos me explicaban que tenía que estar cerca porque la avenida grande donde estaba era el Boulevard du Jardin Botanique (Kruidtuidlaan). Finalmente una chica me explicó en inglés cómo llegar. Lo cierto es que me encaminé hacia una callejuela llena de sex-shops y tiendas eróticas que me hizo comprender que no sabía dónde me metía cuando había decidido marcharme “a mi bola”. Pero llegué al hotel, donde aún no había venido nadie de los míos. Lo cierto es que no tardaron más de un cuarto de hora en llegar. Pagamos allí, bastante barato. Y era un Hostel, lleno de hippies mochileros, luces psicodélicas, con acceso a internet gratis y máquinas de café y aperitivos, incluso había cocina por si querías prepararte tu propia comida. Ni que decir tiene que yo, acostumbrada a los hoteles, me sentí fuera de lugar. Si me invitan a un 'peta' allí mismo lo hubiera aceptado con ganas, aunque dentro estaba prohibido fumar.
Al final me presentaron a todos, y a pesar de haber dicho que era muy tímida y me daba vergüenza conocer a tanta gente de repente. Total, que sólo éramos siete y yo tímida lo justo, más bien soy todo lo contrario.
En el Hostel tuve que pedir una tarjeta de acceso más para la habitación. En ese momento pensé en que soy bastante independiente y que nunca sabes cuándo puedes necesitar entrar al Hostel, pero eso es un problema cuando sólo hay una tarjeta y en la habitación estábamos tres. Así que por una fianza de cinco euros me dieron otra 'llave'.
Cuando llegamos a la habitación empezó una pequeña diatriba sobre quién dormiría en la parte de arriba de las literas. Decían de echarlo a suertes... Yo alegué que tenía vértigo, aunque a última hora de la noche terminé cediendo. Jamás había dormido en la parte de arriba de una litera, pero como tiene hierros no te caes. Lo cierto es que me muevo muy poco en la cama, así que tampoco era un problema significativo, al menos no para mí, y vértigo no sentí.
Enseguida nos marchamos del Hostel a cenar.

Es decir, que desde que llegamos a Charleroi hasta dejar la maleta en la habitación se pasó el día casi sin darnos cuenta. Después de dar un paseo por allí nos sentamos en la terraza de esa especie de tabernas irlandesas de las que he hablado antes.

Cenamos unos platos combinados y recuerdo que pregunté al camarero qué diablos era “poulet”. No comprendía que en uno de los platos pusiera “chicken” y un poco más allá lo hubieran escrito en francés. Es decir, el menú estaba en un francenglish que me sorprendió. Considero que o francés o inglés, o todo en los dos idiomas. En fin, que terminé comiéndome el “poulet”, y sí...: era pollo.
Después nos tomamos unas cervezas en la parte de arriba de uno de esos pubs pintados de verde con cristaleras en los dos pisos. Ahora bien, ese día estuvimos sentados y tranquilos, aunque las cervezas entraban igual de bien que en Alemania. Y es que Bélgica también produce mucha (y muy buena) cerveza. Creo que éste es el único día que regresamos juntos de noche al Hostel. Entre cerveza y cerveza quedamos en que al día siguiente veríamos Bruselas, aunque con la pega de que mientras que las tres recién llegadas desconocíamos la ciudad, el resto ya había visto lo más relevante.
Al día siguiente no recuerdo a la hora que quedamos por la mañana, pero yo esa noche ya les había avisado que estaba acostumbrada a ir a mi ritmo, a viajar sola y que, en caso de echarme en falta por andar perdida, que no se preocuparan por mí. Ellos sólo me pidieron que avisara en todo caso.

(*)Laan: ‘Calle’ en flamenco. Como se puede comprobar, casi todos los nombres de calles o de lugares de interés tienen dos nombres, el primero en francés y el segundo en flamenco. Y a mí me gusta que aparezcan aquí también los dos.
(**) Todas las estaciones tienen junto a su entrada principal cuatro cilindros de color azul, fucsia, naranja y verde como distintivo. Creo que cada color significaba algo, pero no lo recuerdo exactamente.

Un tributo a aquel instante que voló en una plaza perdida en el norte de Europa

Al final me he puesto a describir el viaje en un Word, que tendré que hacer por partes porque me cuesta siglos subir fotos de tanto peso y también porque es largo, porque hay mucho que decir, y es que no se puede describir un país y sus gentes en pocas líneas. Es dar rienda suelta a los sentidos. Es enumerar miles de anécdotas. Es un tributo al instante que FUE.
Ya tengo un título para el viaje en su conjunto: Atrapando el momento, aunque en realidad sería algo más parecido a El eslabón perdido. Sin embargo, lo primero tiene relación indirecta con otra persona. Algo que escribí y que nunca recibió. En aquella plaza llena de gente, entre estatuas de bronce y fachadas barrocas, con el ligero batir de alas de unas palomas cercanas, el ajetreo de una multitud de turistas que también atrapaban momentos tras el objetivo de sus cámaras y el entrechocar del tenedor en la porcelana del tentempié... allí fue cuando pensé que estaba atrapando un momento, un instante esporádico sólo dedicado a una persona que sentía lejos, lejos y cerca a la vez. Sólo la decisión de última hora optó por guardar aquellas palabras entre los pliegues de mis ropajes para que no vieran la luz. Y nunca llegaron. Pero al releerlas ahora me sorprende la intensidad de ese momento solitario, dedicado a él, que es mejor que siga ignorando todo esto. Por supuesto, ahora me pregunto qué hubiera pasado si hubiera sido de otro modo, si hubiera seguido el modus operandi que había elegido al empezar a escribir en aquella terraza bajo los otoñales rayos de un sol que ya empezaba a perder el color. Ahora nunca lo sabré.

Hace una semana a estas horas...

No quiero pensar en lo que hacía hace una semana en un momento como éste, pero seguro era que no estaba frente a un pc. A las 18.15h. de la tarde del martes pasado pisábamos tierras belgas y después de dejar las cosas nos fuimos a buscar un lugar donde cenar. A mí al principio, esos locales de dos pisos pintados de verde en el exterior y con mucho alboroto dentro y mesas donde cenar fuera... me recordaron a viejas tabernas irlandesas.

No quiero pensar ni revivir cualquier momento de la semana pasada porque siento como si un garrote helado me subiera por el pecho. Ya lo reviviré a medida que vaya contando cosas, y hay mucho. Tendré que ser rápida porque si no se me olvidarán muchas cosas.

Tampoco tengo tanta melancolía. Fue y ya está. Lo cierto es que hay momentos actuales que no tienen nada que envidiar. Por ejemplo, ahora me he asomado a la ventana y he visto un coche como el suyo aparcado enfrente. No era, pero he esperado a ver quién salía de la Administración de Loterías. Y esa espera, pensando que había posibilidades de verle -aunque fuera de lejos-, esa poca certeza de quién aparecería al otro lado de la puerta... me ha dejado K.O. Al final no era, pero podía haber sido. Las mariposas en el estómago han aleteado hasta que alguien se ha llevado el coche. Y eso... eso no me lo quita nadie. Son momentos mágicos. Y sigo tan pillada como antes de que me fuera, aunque él siga ausente. En cualquier instante tendré que permitir que salgan todos los recuerdos de él. No se puede estar así.

¿Y me dará suerte?

Junto a la Grand Place de Bruselas hay un lugar semiescondido que tiene su encanto y quizás sea algo mágico, como todo aquello que proviene de leyendas y mitos.
La estatua representa a Everard't Serclaes, ejecutado en el siglo XIV mientras defendía Bruselas. Se dice que si tocas el brazo de bronce de la estatua tendrás suerte.

Yo lo toqué y mientras lo hacía pensaba en alguien. No era un deseo, simplemente tenía la mente en blanco. Me pregunto si también esa suerte funcionará si piensas en otra persona. Creo que hoy me toca soñar con él.

Amberes: Rubenshuis

Fachada principal
Tres son los pintores de Amberes de fama internacional: Van Dyck, Jordaens y Rubens. Los tres coincidieron en el tiempo y era obvio que Amberes se les quedaba pequeña para convivir.
En realidad Rubens era alemán, pero la última etapa de su vida la pasó en la ciudad belga; se le considera amberino.
Yo no tuve que pensármelo dos veces para coger el tren hasta allí. En la Rubenshuis tuve ese momento emocionante que te llega una vez al menos en cualquier viaje. Se me puso la piel de gallina y pensé: "Estoy pisando el suelo por donde él caminó, estoy frente a la cocina donde se preparaban las comidas en su época, estoy en el taller donde él creaba sus lienzos, estoy paseando por un jardín que invita a la inspiración...". Y es que cualquier persona que entre allí, sin saber dónde está, reconoce que acaba de llegar a la casa de un artista.
Apenas tengo fotos, pues dentro estaba prohibido hacerlas, así que describiré lo mejor que pueda todo lo que vi y sentí en esa casa.

Fachada principal
La Casa de Rubens, en la plaza Wapper, es el lugar en que el ciudadano más importante de Amberes residió durante años junto a su familia. Aquí trabajó y vivió momentos felices y tristes. Peter Paul Rubens (1577-1640) diseñó en persona parte de su "moderno" palacete urbano, algo que en su época no era nada habitual en Amberes. En esta casa los invitados podían admirar la colección de arte, famosa internacionalmente. También es donde murió el maestro el 30 de mayo de 1640.
Trescientos años después de su muerte, el complejo (que estaba en muy mal estado) fue reconstruido como museo. Desde 1946 lo que fuera un "relicario vacío" vuelve a ser una casa magnífica con una maravillosa colección: obras del propio Rubens, de coetáneos y colegas suyos, y de sus predecesores.
En ningún lugar se está tan cerca de Rubens como en la casa de Rubens, que fue su hogar.

HISTORIA DE LA CASA

Patio
En noviembre de 1610, Rubens, que había regresado de Italia dos años antes, y su primera esposa, Isabella Brant, compraron una casa con terrenos en la plaza Wapper, que por aquel entonces aún estaba formada por dos calles estrechas con el canal Herentalse Vaart en el medio. Unos años más tarde el edificio fue ampliado con diseños del nuevo propietario: un gran taller, un pórtico con un arco de triunfo y una galería escultórica semicircular que parece un pequeño panteón. También hizo levantar un pabellón en el nuevo jardín. Estas intervenciones convirtieron la casa de Rubens en una especie de palazzo inspirado en la época clásica y el Renacimiento italiano. En cambio, la residencia en sí siguió siendo una vivienda flamenca tradicional del siglo XVI. Más adelante, Rubens adquirió dos casas de vacaciones en las cuales la familia y muchos conciudadanos acomodados pasarían los veranos.
En 1648, ocho años después de la muerte del artista, su segunda esposa, Helena Fourment (1614-1673), alquiló la vivienda a William y Margaret Cavendish, futuros duques de Newcastle. Tras la muerte de su marido, Fourment aún vivió unos años en la casa con sus cinco hijos. La monárquica familia Cavendish había huido a Amberes durante la guerra civil inglesa. William Cavendish era un excelente jinete y un experto en alta escuela, la disciplina más difícil de la doma clásica. Cavendish fundó una escuela de equitación en la antigua vivienda de Rubens, seguramente en el taller. Tras su partida, los herederos de Rubens vendieron la casa.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, la finca sufre una profunda transformación: el conjunto se divide en dos viviendas, la obra cierra los arcos del pórtico, la fachada frontal se enyesa en color blanco y se reduce el tamaño de las ventanas del gran taller. En el siglo XIX el conjunto se deteriora hasta quedar en muy mal estado. A partir de 1880 la ciudad de Amberes intenta adquirir el complejo, pero los intentos de apropiación fracasan. En 1908 se llegó a construir una réplica de la casa de Rubens en yeso y cartón piedra para el pabellón de Amberes en la Exposición Universal de Bruselas.
En el año 1937 la ciudad de Amberes consiguió finalmente comprar la casa. Era urgente restaurar a fondo el complejo, algo que se llevó a cabo en plena guerra. Debido a las circunstancias, los restauradores a menudo se vieron obligados a especular y tomar decisiones que dan fe de las ideas de su tiempo. Por eso la distribución actual se basa principalmente en un dibujo del plano que hizo de memoria un visitante del siglo XVIII (muy posterior a la época de Rubens). Más que "históricamente correcta", la reconstrucción de la casa de Rubens es una evocación elegante y un poco romántica del lugar en que vivió y trabajó el maestro.
El 21 de julio de 1946 el alcalde Camille Hyusmans inaugura el museo ubicado en la antigua vivienda de Rubens. Los documentos de la época se hacen eco de la inauguración. En aquel momento no se puede hablar de una colección propia; el mobiliario, la enorme colección privada y la biblioteca de Rubens se dispersaron rápidamente después de su muerte. Por suerte se conserva un catálogo de venta de la colección pictórica.

Jacob Harrewijn
Casa de Rubens en Amberes, 1684, 1692
Dos grabados

Estas estampas realizzadas, respectivamente, 44 y 52 años después de la muerte de Rubens son las imágenes más antiguas conocidas de la que fuera vivienda del maestro. Se hicieron por encargo del entonces propietario, el canónigo Hendrik Hillewerve, que aparece retratado en la parte superior del grabado más antiguo. Debajo vemos también su escudo de armas. Estas estampas se utilizaron como punto de partida para la restauración del complejo en el siglo XX.
No es casualidad que Hillewerve mandara representar la cara más espectacular de la "Maison Hildewerve, dis hostel Rubens" (Casa Hildewerve, estancia de Rubens): el pórtico con los tres arcos, la fachada del taller del pintor, el jardín con el pabellón que ya había sido remodelado siguiento el estilo francés... son los elementos que hizo construir Rubens. El resto aparece literalmente en la sombra.
En el grabado más reciente se ha omitido el pórtico para que se vea mejor la parte de la casa que diseñó Rubens. Las imágenes más pequeñas de la parte inferior del grabado muestran, de izquierda a derecha, la capilla privada (que en los tiempos de Rubens era el museo privado semicircular en el que se exhibía su colección de estatuas), la fachada frontal y los dormitorios (el antiguo taller de aprendices). No se trata de planos de construcción precisos, sino de representaciones idealizadas.

Peter Paul Rubens
Autorretrato, aprox. 1630
Óleo sobre madera

Parece increíble que este autorretrato de Peter Paul Rubens, actualmente tan conocido y que se ha convertido en un icono de "su" Amberes, apenas se pudiera ver hasta principios de los años setenta, ya que hasta entonces estuvo en manos de un particular.
Rubens se representa como un caballero muy consciente de sí mismo, no como "un simple pintor". Lo cierto es que nunca se representaba como un simple pintor. Aquí vemos a un hombre con sombrero de ala ancha -algo ladeado para ocultar la calvicie incipiente-, gambesón negro con pliegues y camisa negra. El pintor está situado ante un fondo neutro, inclina la cabeza un poco y su rostro está iluminado con sobriedad. La obra genera una sensación personal, casi íntima.
Seguramente este autorretrato y busto servían de modelo para los aprendices en el taller. Rubens pintó sus otros tres autorretratos individuales famosos (que actualmente se encuentran en Florencia, Windsor y Viena) por encargo, como regalo o tal vez para su propia colección. Hay más autorretratos suyos, pero se trata de retratos dobles o de grupo, con su mujer e hijos, con amigos...
¿Cuántos años tiene el maestro en este cuadro? Este autorretrato se suele datar hacia 1930; entonces Rubens tenía 53 años. Otros estudiosos lo han comparado con retratos de familia y apuestan por los años 1622-1623, en cuyo caso Rubens tendría aquí 45 años.

Willem van Haecht
La galería de pinturas de Cornelis van der Geest, 1628
Óleo sobre madera

En tiempos de Rubens, algunos acaudalados ciudadanos de Amberes reunieron impresionantes colecciones de arte. Las representaciones de colecciones existentes o (parcialmente) imaginadas de este período nos permiten hacernos una buena idea de lo que contenían: además de cuadros y esculturas, también incluían dibujos y estampas, monedas, objetos de la naturaleza, instrumentos de medición... Además, estos cuadros están llenos de elementos narrativos que nos remiten a la vida artística y cultural del Amberes de aquella época.
Este cuadro muestra la colección del comerciante Cornelis van der Geest (1555-1638). En primer plano, el orgulloso coleccionista muestra a sus distinguidos invitados una Virgen con el Niño de Quinten Massijs. De izquierda a derecha vemos, entre otros, a los archiduques españoles Alberto e Isabel, que en aquella época gobernaban los Países Bajos, a Rubens y al rey de Polonia.
El pintor Willem van Haecht se especializó en "galerías de arte". Cuarenta y tres cuadros, de los cuales se conservan veinticuatro, decoran las paredes. Los pintores antuerpienses están especialmente bien representados; de hecho, esta obra es una oda al arte pictórico de la ciudad de Amberes.
La colección de Rubens fue una de las más importantes de los Países Bajos, pero tras su muerte se dispersó. El Rubens comerciante trataba las obras de arte como mercancía, pero el Rubens coleccionista las adquiría principalmente por amor y admiración hacia los objetos y sus creadores (Antoon van Dyck, Tiziano, Adriaen Brouwner...), y porque le inspiraban (por ejemplo, las esculturas romanas), igual que los libros de su biblioteca y las plantas de su jardín.

Busto de Séneca
Roma, siglo I d. C.
Mármol

Para un humanista como Rubens, la época clásica grecorromana era un momento de esplendor cultural de la historia y una fuente de inspiración. Coleccionaba el arte clásico, hizo muchísimos dibujos de obras clásicas en Italia y consideraba a los artistas famosos de entonces sus grandes modelos.
Un filósofo romano como Séneca, defensor del estoicismo del siglo I d. C., también ejerció una gran influencia sobre Rubens y su erudito círculo de amistades. Según el razonamiento de Séneca, la sabiduría, la perseverancia, el autocontrol y una consciencia tranquila eran las cualidades morales necesarias para enfrentarse a las dificultades del destino y de la vida. El estoicismo era una especie de precursor del cristianismo.
Cuando Rubens volvió a Amberes desde Italia en 1608, trajo consigo este busto de mármol antiguo que, según él, representaba al filósofo romano Séneca. Representó este busto en varias obras y tal vez lo tuvo en su museo privado semicircular hasta el momento de su muerte. El inventario de 1640 incluye "varias bonitas cabezas antiguas".
Al contrario de lo que Rubens y sus contemporáneos pensaban, éste no es Séneca, tal y como se demostró definitivamente en 1813, cuando se encontró el verdadero retrato de Séneca. Actualmente se cree que este busto representa al poeta griego Hesíodo.

Lucas Faydherbe
Hércules, aprox. 1675-1680
Terracota

El popular escultor y arquitecto Lucas Faydherbe de Malinas fue aprendiz de Rubens durante más de tres años en su taller de Amberes, y en el último año de vida del maestro se convirtió en uno de sus amigos más íntimos. La antigüedad clásica también fue una fuente de inspiración para Faydherbe, que recibía, al igual que Rubens, muchos encargos de arte religioso.
Ya era mayor cuando modeló esta imagen de terracota que representa al semidiós grecorromano Hércules. Podemos reconocerlo gracias a un atributo fijo, la piel del león de Nemea que, según el mito, Hércules mató con las manos desnudas en el primero de sus famosos Doce Trabajos.
Los modelos de terracota eran poco habituales en el siglo XVII. ¿Tal vez esta pieza sirvió como modelo para una obra de otro material, como el mármol? En estos casos, la obra final solía ser más grande que el modelo.
De Faydherbe se conocen tres bustos de Hércules prácticamente idénticos, de dimensiones más grandes y modelados en terracota. ¿Tal vez esta pieza era el modelo previo de una serie de estatuas? ¿O quizás se creó posteriormente? Cada uno de los bustos iba acompañado de un busto de Ónfale (según el mito, Hércules se había enamorado de Ónfale y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella).

Peter Paul Rubens,
Antoon van Dyck, 1615-1616
Óleo sobre madera

De los muchos discípulos y asistentes que trabajaban con Rubens, el maestro consideraba que su precoz paisano Antoon van Dyck (1599-1641) era el de más talento. Maestro y discípulo trabajaron juntos en varios proyectos.
Muy probablemente Rubens pintó este intrigante retrato alrededor de 1616, poco después de que Van Dyck, que por aquel entonces tenía 17 años, entrara a trabajar en su taller. Se reconocen de otros (auto)retratos los mechones rubios, la nariz recta, el labio inferior carnoso... Rubens consigue un efecto fotográfico gracias a toques artísticos sutiles, como la postura torcida y el cuidadoso juego de luz y sombras. Es como si Van Dyck, que a los quince años ya pintó su autorretrato, acabara de dejar el pincel y mirara por encima de la espalda, seguro de sí mismo (¿o con arrogancia?), a los ojos del espectador.
Cuando se pintó este retrato, Van Dyck estaba al principio de una carrera internacional. Fue muy famoso en Amberes, Génova y Londres, especialmente como pintor de retratos, y acabó convirtiéndose en pintor de la corte del rey Carlos I de Inglaterra.
Este pequeño panel se adquirió gracias a los Amigos de la Casa de Rubens en una subasta celebrada en Nueva York en el año 1995. Sin duda, encaja perfectamente en la colección de la casa-museo. Tal vez sea el cuadro mencionado en la herencia del hermano de Van Dyck, que era párroco en Minderhout: "un retrato de mi hermano hecho por Rubens".

Peter Paul Rubens,
La Anunciación, aprox. 1610-1628
Óleo sobre tela

El Evangelio de Lucas explica que la Virgen María recibió la visita del ángel Gabriel, que le dijo que iba a convertirse en la madre de Cristo. Esta escena, La Anunciación, es una de las más representadas del Nuevo Testamento. Rubens, como muchos otros pintores de los Países Bajos del Norte, sitúa a María en un salón. La cesta de mimbre con la labor de María y un gato dormido refuerzan el ambiente hogareño. Este tipo de "detalles" hacen que las representaciones religiosas sean más accesibles, y permiten a los creyentes ponerse más fácilmente en el lugar de los personajes.
Rubens debió empezar esta Anunciación tan extraordinariamente dinámica poco después de regresar de Italia, en 1608: la influencia italiana se reconoce en la claridad de los colores y la soltura de la pintura. En cuanto a los colores, lo más llamativo es el manto azul de María. Rubens empleó un pigmento muy caro, el ultramarino, que se fabricaba con lapislázuli molido.
Seguramente este gran lienzo colgó mucho tiempo inacabado en el taller al cual ahora ha vuelto. Rubens no lo acabó hasta 1628, cuando lo vendió a un marqués español. Se conservó un boceto preparatorio en óleo del cual se desprende que el diseño de la composición estaba claro desde el principio: la única diferencia es el bodegón doméstico con el gato.
Esta obra fue la primera de Rubens que se pudo ver en su casa una vez inaugurada como museo, en 1946. Un año antes de que el museo adquiriera su primer Rubens en 1955, Gaston Dulière, miembro de la asociación de Amigos de la Casa de Rubens, cedió La Anunciación en préstamo. Esta gran obra sería finalmente adquirida en 1979.

CURIOSIDADES


* No fue casualidad que la Casa de Rubens se inaugurara como museo el 21 de julio de 1946, Día Nacional de Bélgica. Además de ser un icono de la ciudad de Amberes, Rubens es un icono nacional, una especie de belga "arquetípico", especialmente desde el siglo XIX.
Hace poco se celebró un "concurso" nacional que clasificó a Rubens entre los diez belgas más importantes de la Historia, junto al Padre Damián, Jacques Brel o Eddy Merckx, entre otros.

* En el año 1946, con la inauguración del museo, se bautizó a todas las habitaciones de la Rubenshuis con nombres que remiten a las funciones que se supone tuvieron en tiempos del pintor: consultorio, cocina, cuarto del servicio, comedor, dormitorio grande, dormitorio pequeño, etc. Igual que la propia casa, se trata de una "reconstrucción" que no estaba basada en datos históricos contrastados.

* Para Rubens el "rostro" de la casa no era la fachada, sino el patio. Es ahí donde muestra su gusto, su interés por la arquitectura y su filosofía vital. La antigüedad clásica ocupa un lugar central de la decoración.

* El diseño arquitectónico de la casa se hizo con mucho esmero. Por eso desde la portalada principal se puede ver directamente el pabellón del jardín a través del pórtico, algo que fue idea del propio Rubens. El nuevo pabellón extiende la línea hasta la plaza Wapper.

* Se sabe cuántos cuadros tenía la colección de Rubens cuando el pintor murió gracias a un documento titulado Specification, una especie de catálogo de venta que se redactó después de su muerte. Concretamente había 324. Sin embargo, no se puede saber exactamente de qué cuadros se trata, ya que algunas descripciones son poco claras, por ejemplo: "Un paysan avec un verre de vin & un pot". En la actualidad de han identificado unos 120 cuadros.

lunes, septiembre 28, 2009

¿Pero quién es toda esa gente...?

A veces me tengo que preguntar quién es toda esa gente que entra en mi blog, cuando yo sólo se lo he dado a cinco personas y veo a alguien de Santander, otro de California, un gallego... Y me descoloca mucho. Supongo que es fácil llegar saltando de blog en blog, pero con todo me pone nerviosa ver a tanta gente desconocida y que entren de manera reiterada.
Tampoco pasa nada, aunque por menos he cambiado la dirección del blog. Y no quiero volver a cambiarla.
Si a mí lo que me molaría de verdad es que entrara quien quiero que entre. Claro que entonces me cortaría bastante a la hora de contar cosas; me tendría que cortar la lengua o las puntas de los dedos.

3 minutos y 25 segundos

3 minutos y 25 segundos son los que tengo para escribir un poco mientras grabo un DVD, de fotos por supuesto. Ocupan tanto que no me han cabido en un CD normal.
Ya tengo reservada una semana entera en noviembre para irme a Malta. Simplemente es porque de no haberme ido a Bélgica el destino hubiera sido Malta. Estoy como loca por conocer esa isla, aunque no creo que pueda disfrutarla mucho si hace frío. Mi hermano me ha dicho que es una isla pequeña para una semana y le he respondido que entonces también iré a Cerdeña, otra isla que deseo conocer.
Ahora que puedo porque me lo gano con el día a día, voy a disfrutar y conocer lo máximo que pueda. En cualquier momento cruzo el océano. Me da algo de miedo tantas horas de avión, pero podré aguantarlo: Cuba, Nueva York, San Francisco, México, Argentina y Chile. Me atraen, pero de momento no he dado ese paso transoceánico.
Es hora de marchar a casa, que por la noche me da miedo caminar hasta el coche.

Egoísmo

No soporto a las personas egoístas y hoy las connotaciones del egoísmo ajeno han hecho mella en mí. Yo es que quizás soy demasiado espléndida. Pero es cierto que cuando veo cerca de mí a alguien haciendo alarde de ese egoísmo que les ciega no lo soporto y me voy. El egoísmo, al menos ése en concreto, lleva a la injusticia. Aunque en esta situación, yo llevo varios ases en la manga.
Sólo que he comprobado que, a veces, es mejor callar y marcharse. Yo lo he hecho. Al final es lo mejor y cómo les duele que no hagas aprecio.
La verdad es que he venido como nueva. Que si esto hubiera ocurrido hace quince días hubiera estallado. Pero hoy no. Hoy sigo con la mente aún en tierras flamencas. Y se nota. Hoy todo me lo estoy tomando con parsimonia.
Eso me recuerda que tengo que grabar fotos y por eso he entrado en el ordenador a esta hora.

Saca el whisky, cheli

Si me lo dicen no me lo creo. El viernes celebré mi fiesta matea particular a whiskies en Bruselas. Que no me acuerdo de lo que pasó a partir del tercer whisky... es obvio. Aunque mi memoria es selectiva y sí hay algo que recuerdo. Y menos mal, porque al día siguiente hubo risas a mi costa, aunque los que estaban conmigo no se pasaron mucho.
Tendré que correr un sutil velo sobre la noche del viernes, que por no recordar no recuerdo ni la hora a la que volví.
Es que si había dejado de beber whisky es porque me afecta mucho, porque luego tengo lagunas impresionantes, aunque al día siguiente no haya resaca.
Me han contado, entre otras cosas, algo de una barra de fuego. Y no tengo claro si yo estaba sobre la barra o al lado o qué.
Una de tantas.
Y, además, que una al año no hace daño. Sólo que lo que peor llevo de la noche del viernes es no poder acordarme de casi nada. Y me he esforzado por recordar.

Smile

No desconecté al 100%, aunque aún no me he aclimatado. Estoy más pensando en la semana pasada que en lo que tengo delante. Además he necesitado que me diera el aire, he tenido que ir al coche a dejar unos papeles y su coche bastante cerca. Pero no ha ido al café :(
Por lo demás, era cierto cuando decía que me llevaba algo de él conmigo, porque son innumerables los lugares que me hubiera gustado compartir con él. Incluso me hubiera convertido en un ser camaleónico y hubiera rebajado el ritmo, aunque hubiera visto menos cosas.

Cambiando de tercio, acabo de entrar en el photobucket -donde hace meses que no me pasaba- y veo que me han puesto límite y que lo tengo excedido. Tendré que hacerme otra cuenta en photobucket, porque no voy a pagar por subir imágenes a internet. Por cierto, las últimas fotos me traen recuerdos de Salamanca, la última vez que nevó, allá por los meses de enero o febrero de este año.

Estoy como en otra dimensión.

Viernes 2 de octubre: 10.00h. en Madrid

Es fascinante abrir el correo para encontrarte con un e-mail en que se te dice que tienes que presentarte este viernes en Madrid. Es genial porque aún siento los últimos coletazos de las vacaciones en mi cuerpo. E ir a Madrid significa volver a desconectar, aunque el motivo por el que voy no sea vacacional. Lo que es cierto es que el sábado haré lo posible por estar aquí cuanto antes. Pues al tener que estar tan temprano allí debo ir la víspera. El jueves tengo pues que adelantar la peluquería al miércoles, que ya es pasado mañana.
Me da la sensación de que esta semana es como si ya la hubiera vivido, porque no acaba más que de empezar y yo ya la estoy terminando.

La melancolía que trae el otoño

Para mí el verano acaba con el entierro de la sardina de San Mateo. Así que ya vamos en línea recta hacia el invierno, pero de momento hay que disfrutar del otoño.
Y me veo los siguientes fines de semana saliendo ya por Santo Domingo, lo que equivale a decir que tengo más probabilidades de encontrarme con alguien a quien hace mucho que no veo. Parece como si los tres últimos meses se lo hubiera tragado la tierra.

Necesito descansar. Que mañana tengo que ponerme las pilas. Desconectar he desconectado del todo, como estoy segura de que podré comprobar mañana.

domingo, septiembre 27, 2009

Forgotten



En el museo del cómic de Bruselas había no sólo historias en francés o en flamenco, sino que también se mostraban en otros idiomas. Me llamaron la atención los libros de Cris Ortega, que son una serie de relatos ilustrados pseudogóticos y con reminiscencias de Poe.
Hablan de un árbol cuyas hojas cuentan leyendas y mitos, en casi todos de ellos hay alguna muerte y suelen aludir a la eternidad y a maldiciones.
Ha sido interesante leerlos y, sobre todo, admirar las ilustraciones.

Bruselas:Centre Belge de la Bande Dessinée

Soy entusiasta del cómic. Mis preferidos han sido siempre Astérix y Tintín (no en vano tengo las colecciones completas de ambos), así que visitar el Museo del Cómic de Bruselas fue una experiencia única.


Las viñetas de los cómics belgas forman parte de la cultura del país tanto como los bombones y la cerveza. La semilla se sembró con la publicación en francés, en 1908, de las historietas del Pequeño Nemo, con gran éxito popular en Bélgica. Después de la IIª Guerra Mundial, se consolidó la fama de producir algunos de los mejores cómics de Europa. Antes de la guerra, Europa estaba plagada de historietas estadounidenses, pero los nazis pusieron fin a su difusión. Los artistas tomaron el relevo al encontrar que había una importante audiencia que prefería los personajes nacionales del cómic. La explosión de viñetas de las historietas surgió con la creación de uno de los personajes belgas de ficción más famoso: Tintín.


HERGÉ Y TINTÍN
Hergé nació en Bruselas en 1907 con el nombre de Georges Rémi. Comenzó a utilizar su pseudónimo literario (la pronunciación de sus iniciales al revés: R. G.: Hergé) en 1924. A la temprana edad de quince años publicó sus dibujos en el Boy Scout Journal. Un sacerdote fue su mentor, el abad Norbert Wallez, que gestionaba el periódico católico Le XXe Siècle; pronto le dieron la dirección del suplemento infantil, Le Petit Vingtième. Deseoso de producir historietas originales, Hergé creó el personaje del periodista Tintín, que apareció por primera vez el 10 de enero de 1929 en el cómic Tintín en el país de los sóviets.
Durante los diez años siguientes el personaje se afianzó y creció en popularidad. En 1930 se comenzaron a publicar libros de historietas.
Durante la ocupación nazi, en la década de 1940, se siguieron publicando las aventuras de Tintín en el periódico autorizado Le Soir, omitiéndose las referencias políticas. Por ello, al final de la guerra, a Hergé le acusaron de colaboracionista. Fue interrogado, pero al día siguiente se le dejó marchar sin cargos. La inocencia de Hergé queda claramente demostrada con sus trabajos antes y durante de la guerra, con los que expresaba un fuerte sentido de la justicia; como ejemplo, El cetro de Ottokar, donde un ejército fascista trata de controlar un país del centro de Europa. Hergé preparaba cuidadosamente sus historietas; sobre El loto azul, de 1934, que se desarrolla en China, escribió: “Comenzaba… mostrando un verdadero interés por la gente del país donde situaba a Tintín, preocupado por ser honrado con mis lectores”.

EL ÉXITO POSTERIOR A LA GUERRA

La revista de historietas más antigua de Bélgica, Spirou, que apareció en abril de 1938, se convirtió junto con el semanario Diario de Tintín, que salió en 1946, en el hogar de los artistas que surgieron en los años posteriores a la guerra. Muchos de los personajes más queridos del país nacieron en Spirou y casi todos se siguen publicando. Trabajaron en esta publicación artistas tan conocidos como Morris, Jijé, Peyo y Roba. En 1947 Morris (1923-2001) comenzó a publicar en Spirou una parodia de vaqueros, Lucky Lucke, cuyo personaje se materializó en diversas películas de dibujos animados.
En 1960 se extendió la idea de que las viñetas constituían el noveno arte; se desarrollaron publicaciones dedicadas a adultos con este formato.

PEYO Y LOS PITUFOS

Famoso por los pitufos, Peyo (1928-1992) también formó parte del equipo que avalaba Spirou, donde se publicaron sus poéticas series medievales Johan et Pirlouit, en 1952.
Los pitufos se lanzaron en esta publicación. Eran pequeños seres azules cuyos comentarios humorísticos pronto eclipsaron a los entonces protagonistas de las tiras. En vista de su popularidad, Peyo creó unas viñetas sólo para ellos. Vivían en Pitufilandia y las historietas contenían comentarios sociales satíricos. Los pitufos fueron muy famosos entre 1983 y 1985 y su imagen se reprodujo innumerables veces. Protagonizaron un largometraje y unas historietas de la televisión y difundieron música popular; además, consiguieron varios récords en la década de 1980.

WILLY VANDERSTEEN

Mientras la revista Spirou y las aventuras de Tintín se publicaban en francés, Willy Vanderstein (1913-1990) dominaba el mercado flamenco. Su creación más famosa es Suske en Wiske. Se ha traducido con éxito a varios idiomas. Los protagonistas son dos chicos normales de entre diez y catorce años que viven aventuras extraordinarias por todo el mundo y además viajan por el tiempo. En la actualidad, los libros de Willy Vandersteen se venden por millones.

LOS CÓMICS HOY EN DÍA

Las historietas, llamadas bandes dessinées o beeldverhaal, se siguen publicando en Bélgica en todas sus variedades. Aparecen en la prensa, en tebeos infantiles y en novelas gráficas, con lo que el noveno arte continúa siendo una de las mayores exportaciones del país. La gran calidad e imaginación de la nueva generación de artistas, como Schueten o Marvano, alimentan la creciente demanda de libros de cómics. Se publican en francés y flamenco más de 22 millones de títulos al año. Hoy en día, se venden cómics belgas en más de 30 países, incluido Estados Unidos.

EL ARTE EN LAS CALLES

En la actualidad, más de dieciocho imágenes procedentes de cómics decoran algunos edificios del centro de Bruselas. Se ha llamado a esta exposición al aire libre la Ruta de las Viñetas. Está organizada por el Centre Belge de la Bande Dessinée (Centro Belga del Cómic) y la ciudad de Bruselas. Este proyecto de arte en la calle que comenzó en el año 1991 como tributo al arte belga de las viñetas, sigue creciendo. En las oficinas de turismo se proporcionan de manera gratuita planos de la ruta, así como en el propio museo.







LE CENTRE BELGE DE LA BANDE DESSINÉE

El Centro Belga del Cómic, llamado de forma coloquial cébébédé, rinde tributo a la afición belga por los cómics (bandes dessinées) y a muchos dibujantes de viñetas mundialmente famosos, tanto belgas como de otras nacionalidades. La colección se ha instalado en tres plantas distintas de un edificio art nouveau diseñado por Victor Horta (1861-1947). Una de las exposiciones permanentes más popular es la que presenta a los grandes héroes del cómic, desde Tintín a los Pitufos, ambas creaciones belgas. En otras salas se detallan las etapas del montaje de una historieta, desde la idea inicial y los esbozos a lápiz, hasta la publicación final. El museo programa regularmente exposiciones sobre la obra de artistas famosos y estudios sobre el género. Posee aproximadamente 6.000 láminas originales que se exhiben cíclicamente, así como un valioso archivo de fotografías y objetos.

LA EVOLUCIÓN DE TINTÍN

Tintín, el más conocido personaje belga del cómic, hizo su debut en 1929 en un periódico para niños. Inició su vida como un sencillo dibujo delineado en negro, con su famoso mechón, pero sin boca. Hacia 1930 Hergé empezó a publicar las aventuras de Tintín en forma de libro. Le dotó de boca y de una personalidad más compleja a través de expresiones faciales. En la década de 1940 Tintín cobró color y se vio acompañado de nuevos personajes: el capitán Haddock, Hernández y Fernández y el profesor Tornasol.

UN EDIFICIO DISEÑADO POR HORTA

Este bello edificio se construyó entre 1903 y 1906 gracias al ingenio de Victor Horta, el arquitecto belga del art nouveau. Inicialmente se realizó para servir como almacén textil y se le conocía como el edificio Waucquez. Formó parte de la serie de grandes almacenes y naves que el arquitecto proyectó. La Comisión Cultural Francesa de Bruselas lo salvó de la demolición y en 1989 el edificio se reabrió como museo dedicado al cómic, considerado en Bélgica el noveno arte. El edificio se ha restaurado con mucho esmero y posee algunos rasgos del art nouveau, como la utilización de la línea curva en los pilares estructurales de hierro. En el impresionante vestíbulo de entrada se encuentran expuestos los planos para construir el edificio.
En la Basserie Horta se sirven los platos belgas tradicionales en un delicioso entorno art nouveau.

Le retour

Ayer aterrizábamos en Barajas a las 20.00h. No era buena idea coger un autobús nocturno hasta Logroño, así que esta mañana nos hemos levantado a las 6.00h. para coger el PLM una hora después. Tenía ganas por llegar, por deshacer la maleta, por tocar la 'eñe' del ordenador... Lo primero ha sido darles lotería de Navidad a mis padres, comprada en Gran Vía de Madrid, y contarles en cuatro líneas cómo era Bélgica. Después... he mirado las fotos. Más de 700 fotos y la cámara sin memoria.
Me apetece compartir todos estos días, sólo que me va a llevar mucho tiempo, porque hay tanto y tanto que decir...
Lo resumiré en que Bélgica mola.

Por cierto que no he comprado encajes, porque me parecían horribles, pero sí chocolates. Incluso he traído a alguien a quien no sé cuándo se los daré. Apenas he traído cosas y casi todas son para mí, aunque a mis hermanos les he traído unas camisetas del Atomium, para que vayan contentos. A mis padres chocolates y a mis compañeras también. Aunque venía todo a presión en la maleta lo cierto es que no han llegado tan perjudicados como creía.

El próximo destino es Malta, y puede ser en noviembre o en febrero. Pero dependo de otras circunstancias y aún no puedo decidir al respecto.

viernes, septiembre 25, 2009

Antwerpen y el mercado del diamante

Antwerpen es holandes y significa Amberes. Lo comento porque en la estacion de tren he discutido con el que me ha vendido el billete, diciendole que me ha dado un billete que no era, pero el tenia razon. Mientras que el resto del grupo se ha decantado por Gante, ciudad que yo conoci de noche, es decir, ayer de vuelta a Bruselas, y que es preciosa, si, pero del estilo de Brujas, yo he optado por irme al norte, a Amberes, porque es diferente, original... otra historia.
De hoy tengo tantas anecdotas que contar que lo dejare para otro momento. En cada viaje siempre hay algo que emociona. A mi me ha ocurrido, en la Rubenshuis, o dicho de otra manera, en la casa de Rubens, donde vivio los ultimos anos {ejem} de su vida. Esta todo tal cual, es una mansion creada por y para la inspiracion del artista. Aunque en su estudio, que hoy solo alberga una sala mas de esa casa-museo, deberian haber reproducido de alguna forma como debia estar entonces -con un lienzo a medio pintar, la paleta y los pinceles, etc.-. Me he emocionado alli, saber que en aquel lugar vivio y pinto un genio de la pintura como es Rubens. Por cierto, que hoy no he visto ningun cuadro del estilo de Las tres gracias, sino que casi todos los retratos y figuras del resto de su obra eran bastante mas estilizados. Tambien he ido a una iglesia donde esta la tumba de Rubens. Despues ni siquiera he entrado en la catedral, puesto que yo sigo en mi linea de ver unicamente un templo religioso por ciudad.
Magnifica Amberes, con sus torres, sus plazas, su bohemia, sus puentes con musicos callejeros, sus numerosas tiendas de moda, su rio Escalda y su barrio judio lleno de tiendas dedicadas al diamante. Y como no podia ser de otra manera, tambien he visitado el Museo del Diamante.
En la plaza he escrito una postal que no he echado al buzon. Al final pasara a engrosar mi coleccion de postales, supongo.
Manana aun tengo algo pendiente de ver en Bruselas. Hasta las cuatro de la tarde no tenemos que estar en el aeropuerto.
Esto se acaba. Me da algo de penilla. Aunque lo vuelva a revivir todo en unos dias, cuando ponga fotos -solo me caben 20 fotos mas en la camara- y describa todo este viaje.

jueves, septiembre 24, 2009

9.30h. Dia de Brujas

En breves marchamos para Brujas y Gante. Yo no creia cuando me decian que Bruselas se ve en un dia, pero es cierto. Teniendo en cuenta que solo veo un museo y un templo religioso por ciudad y que el cupo lo he cumplido con creces, ya tengo vista Bruselas. En realidad me faltaria hacer una visita al Parlamento Europeo, aunque se necesita cita previa para entrar, y los Palacios Reales.
Pero a partir de hoy me voy a dedicar a ver otras ciudades. De hecho, hoy he decidido no separarme del grupo, aunque nunca se sabe si en Brujas tambien me perdere o, cuando considere que ya la he visto, me coja el tren hasta Gante. Manana tengo previsto ir a Amberes.
El Manneken Pis es una estatuilla decepcionante y diminuta. Me gusto mucho MiniEuropa y el Atomium, aunque se me acabo la bateria de la camara y apenas tengo fotos.
De momento, ahi queda. Ya lo desglosare por partes a la vuelta.

miércoles, septiembre 23, 2009

Je suis ici

No tengo mucho tiempo, asi que sere breve. En este pc belga no hay tildes ni esa famosa letra que distingue al castellano de los demas idiomas.
Ando perdida por Bruselas, pero no perdida por mi misma, sino del grupo y de manera consciente. Tenemos pc's e internet gratis en el Hostel. Jamas habia estado en uno, es una especie de garito con las paredes de colores y luces psicodelicas. Me ha tocado dormir en la parte superior de una litera y he desaparecido del Hostel a primera hora. No he visto a los demas.
He tenido que regresar a cargar la camara y voy con prisas. Me hacia ilusion escribir desde aqui y ahora. Ahora cojo un tren hasta el Atomiun y Mini Europe.
Los belgas son majetones, muy cumplidos y siempre intentan ayudarte. Se pasan comiendo a todas horas.
Si acaso y si tengo ganas otro dia vuelvo por aqui, aunque no es seguro.

lunes, septiembre 21, 2009

Quedan horas...

Como bien vaticiné la semana pasada, hoy por la tarde desaparecería del mundo conocido para embarcarme en un viaje a ninguna parte. No es tan importante el destino como desconectar de todo esto durante unos días. Vendré con energías nuevas, con una frescura diferente, hablando maravillas de lo que vea, de lo que conozca, porque, al fin y al cabo, vayas donde vayas siempre hay algo que te termina sorprendiendo.
Hoy me han dado las últimas recomendaciones para el viaje; aquellas de citas importantes, como la visita al Parlamento Europeo y la Europa de las Europas -junto al Atomium-, o algo parecido, pero me he quedado con la idea: miniaturas de monumentos típicos de los países de la UE. De España hay una plaza de toros.
No llevo paraguas, ni neceser. Tampoco me olvido del pijama y espero que mi maleta no sobrepase los diez kilos, que no lo creo, porque a mí me parece tan ligera como una pluma...

Me tengo que ir. Me esperan para empezar la primera etapa del viaje. A la vuelta más y mejor.

Época de pimientos

Te asomas al balcón y un intenso olor inunda tus fosas nasales. Al otro lado de la calle están asando pimientos. Es la época previa a las castañas, que también dejan un aroma impresionante si pasas junto a una caseta donde las vendan asada. Son los olores del otoño, aunque las castañas asadas son, más bien, del invierno.
Con los pimientos tengo yo una anécdota de hace unos años que jamás se me olvidará. A mí me gusta pelar los pimientos recién salidos del asador. Sólo que una vez me puse a hacerlo ¡sin guantes! Dio la casualidad de que eran pimientos muy picantes y luego las consecuencias fueron desastrosas.
Estuve toda una noche sin dormir, con el picor subiéndome desde las manos por los antebrazos hasta los codos.
Desde entonces no he vuelto a tocar un solo pimiento, excepto a la hora de comerlo.
Me conformo con mirar cómo lo hacen... desde lejos.

Con un pie en el otro lado

Ya es como si estuviera de vacaciones, con un pie aquí y el otro...
No sé para qué he venido a trabajar, puesto que no me va a cundir mucho. Quizás porque tenía que hacer unas cosillas que no quiero dejar pendientes ni que mis compañeras las hagan por mí.
Esta mañana me ha costado levantarme porque salir de la cama era enfrentarse a un gigante gélido que te dejaba los huesos fuera de juego. Se nota cada vez más la cercanía de la época invernal, ni siquiera había amanecido, el cielo se estaba tiñendo de un añil grisáceo con pinta de llover.
En breves saldré de compras. No me voy ya porque aún las tiendas no estarán abiertas. Y mucha suerte he de tener, pues los lunes por la mañana están casi todos los negocios cerrados. Pero lo que yo tengo que comprar seguro que lo encuentro.
Aún no he abierto la maleta. No sé si tiene bolsillos interiores, no sé de qué color es por dentro, no sé si se pueden esconder en ella cosas. Porque siempre hay un recoveco para que ciertas cosas pasen desapercibidas.
Mañana a estas horas estaré en el Alvia con destino Madrid Atocha. Llegamos sobre las doce. Y viene de perlas porque no apareceré en el aeropuerto hasta un rato después. Antes tengo que hacer otra paradita en Gran Vía. ¡Cómo no! A comprar lotería en Doña Manolita y, de paso, allí mismo, en La Casa del Libro, me agenciaré una Guía de Bélgica.
Madrid... Adoro ir a Madrid de visita. Esa ciudad me trae inolvidables recuerdos de otros tiempos, de otras personas a las que hace tiempo que no veo o quizás no vuelva a ver jamás. Si tuviera tiempo iría incluso al Reina Sofía, a extasiarme frente al Guernica de Picasso. Siempre voy allí, a la segunda planta, y cuando lo visito con alguien que no lo ha visto jamás, me dedico a observar la reacción de mi acompañante. Y que conste que he visto el museo entero dos o tres veces, pero en las últimas ocasiones iba directa a ver ese único cuadro. Me gusta tanto... Me dice tanto... Tiene tantas interpretaciones, tantas versiones (ya que Picasso jamás lo explicó).
Pues eso. No me gustaría vivir en Madrid, ni siquiera cerca de la capital. Pero adoro visitarla de vez en cuando, en cada viaje siempre veo algo nuevo. Tan sólo es una ciudad de paso.
La última vez que estuve fue en mayo de este año.