jueves, septiembre 03, 2009

Junto al Tormes

Conozco una ciudad donde el Lazarillo y el ciego se pasean inmortalizados para siempre junto a las turbias aguas del río Tormes. Muy próximo a ellos se encuentra el Verraco de Piedra (estatua de época remota cuya funcionalidad no se sabe a ciencia cierta, aunque se cree que servía, en época de los Vetones, para delimitar los terrenos de pastoreo), nombrado en susodicha novela:
"Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada de ella un animal de piedra, que casi tiene forma de toro. El ciego me mandó que llegase cerca del animal, y allí puesto, me dijo:
–Lázaro, llega el oído a este toro y oirás gran ruido dentro de él." (Lazarillo de Tormes)
Y sigues caminando, dejando atrás el puente romano de piedra, en dirección al centro y te encuentras con infinitas estatuas de Unamuno, Carmen Martín Gaite, para finalmente entrar en una cafetería típica de la Plaza Mayor y encontrarte la estatua de Torrente Ballester, que acostumbraba en vida a tomar su café allí a diario mientras leía el periódico.
Es una ciudad llena de estatuas...

Quizás lo echo de menos.

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