
De repente ha aparecido el frío invernal. Y es que en una semana estaremos en otoño. Siento incluso que se me está congelando el corazón.
Y se me ha vuelto a hacer tarde. En seis horas tocan diana.
No me queda más remedio que ser lo más breve posible, no vaya a ser que me ocurra lo de anoche.
Hoy soñaré, lo sé. Su imagen se mantiene inmutable como si estuviera en una urna de cristal.
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