
El rencor es un sentimiento que nunca he albergado. Si alguna vez ha hecho acto de presencia se ha convertido en indiferencia. Ahora siento algo parecido al rencor, quizás motivado por una tristeza irremediable.
Para mí no es fácil enfrentarme a las miradas escrutadoras de tantos individuos, a las preguntas inconclusas, a las crueles palabras que se escucharán a mi alrededor. Para mí no es fácil disfrazar con una sonrisa una felicidad que no siento. Mañana tengo que escudarme con pinchos, para que nadie pueda rumiar a mi alrededor. Es duro. Es duro saber que todo podía haber sido diferente, pero ciertas circunstancias en la vida nos hacen cambiar el rumbo. Y a la vuelta de un tiempo ya no hay solución.
A veces tienes que tragarte los rencores y 'hacer de tripas corazón'. Aunque te sientas obligada...
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