
Y entonces llegas a casa y tienes a tus padres, preocupados y advertidos, que te ofrecen su aliento, un abrazo que necesitas con toda tu alma, sus palabras de ánimo.
Porque ellos saben...
Me pregunto cómo hubiera acabado el día de hoy si llegara a una casa vacía, fría, oscura donde nadie sale a recibirte con la mejor de sus sonrisas, con los brazos abiertos, dándote ese cariño que necesitas justo en este momento preciso.
Afortunadamente estaban ellos...
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