Y más allá de Ezcaray, por la carretera que lleva a las pistas de esquí, Zaldierna, Azárrulla, Posadas y San Antón.
Nuestro viaje acababa en Azárrulla, una aldea de casas de piedra escondidas entre los árboles, calles en altura y sin asfaltar, rebaños de vaquitas como ya no se ven más que en lugares recónditos y muy rurales.
Y las montañas. Encontrarse rodeados de montañas, respirar la naturaleza pura, sentir la grandeza del mundo ante tus ojos. Unas vistas magníficas y un lugar idílico, de ensueño.
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