
Si antes hablo del Universo antes hubiera ocurrido que todas las fuerzas se alinearan para que ocurriera algo como lo de hoy.
Llovía esta tarde torrencialmente y yo estaba deseando descalzarme y descansar en casa. Ya había arrancado el coche cuando me ha sonado el móvil por primera vez. He tenido que volver a aparcar y contestar, ya que en ese coche no tengo conectado el manos libres. La llamada ha durado un rato. Cuando he colgado, me ha llegado un mensaje de que alguien me había llamado, así que me he puesto a marcar. Otro rato hablando. Ya he desconectado el contacto del coche y las luces. Al colgar, otro nuevo mensaje. He llamado y me han instado para que me pasara por una oficina a recoger unos papeles, todo sin bajarme del coche. Entonces el móvil no ha sonado más. He arrancado y entonces ha pasado por delante de mí; él iba en coche. No sé si me ha visto o sólo estaba mirando que iba a salir. Yo sí que le he visto a él. Estaba empezando a ser una especie de espejismo, pero he comprobado que no lo es. Es real.
Y luego ha pasado caminando. De lejos y desde el coche le he saludado.
Ni que decir tiene que he sentido los calores en el rostro durante todo el trayecto a casa, el corazón me latía tan rápido como incontrolable y entonces me he dado cuenta de que me sentía feliz. Un minuto suyo y de lejos me ha devuelto la vida. Tampoco es exacto: ya tenía vida, pero luego se ha visto multiplicada por tres. ¿Adrenalina?
Iba guapo. Tímido, como siempre. Me pregunto cómo hubiera ido la cosa si se hubiera acercado.
Cambiando de tercio, quería llegar a casa para descansar y, sin embargo, acabo de venir ahora de ver un garaje inundado. He estado dos horas fuera, intentando arreglar algo que no se puede reparar a las once de la noche. Menos mal que no ocurren percances de estos todos los días. Tengo unas ganas de quitarme durante unos días el móvil de urgencias... Lo cierto es que deberíamos turnarnos, pero lo cogí yo y no lo solté. Me sentiré libre, que llevar dos móviles encima es horrible.
Podría decir muchas cosas. Después de la de esta tarde me siento feliz. Y sólo eso con haberle visto y saludado. Imagino que si hubiera habido algo más, por ejemplo una conversación -por decir algo-, me sentiría como en el cielo. Me pregunto por qué unas personas nos aportan tanto con tan poco y otras lo intentan sin éxito y no consiguen siquiera rayar ni un poquito nuestra superficie.
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