Existe un lugar en el mundo donde yo me siento feliz, única, me despojo de toda la negatividad, reflexiono sobre todo lo que me ocurre a diario (aunque ahora haga algo de frío y no pueda permitirme el lujo de hacer lo que en los meses de más calor). Y, desde allí, veo las montañas que conectan con la Sierra de la Demanda. Ahora se ven con bastante claridad.
También veo el cementerio y, pese a que parezca lo contrario, observar los siniestros cipreses que sobresalen tras los muros deteriorados del camposanto me aporta bastante tranquilidad.
Conducía hace media hora hacia casa y sólo pensaba en aprovechar los últimos días de sol, que hace un calor a estas horas...
Creo que podría decir que en ese lugar casi toco el cielo con la yema de los dedos, sólo que al decir esto inevitablemente pienso en alguien a quien no quería haber nombrado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario