La única vez que he visitado y disfrutado de un balneario ha sido en Alemania, en plena Schwarzwald (Selva Negra). Baden-Baden no era una ciudad donde pensara quedarme, pero después de leer un poco sobre sus magníficas aguas curativas, que no milagrosas, decidí hacer un alto en aquel paraje montañoso. No en vano el nombre de la ciudad significa 'darse un baño' (repetido).
Las termas de Caracalla, situadas en la antigua Roma, tenían su réplica en Baden-Baden y, aunque en la actualidad, no tienen mucho que ver con lo que fueron en Germania, la modernidad no llega a cubrir por completo los ecos de hace veinte siglos.
El edificio principal de estas termas ubicadas en Baden-Baden tiene planta redonda, con una enorme piscina rodeada de estatuas al estilo romano. Esta piscina estaba conectada con dos piscinas exteriores, también redondas. En una de éstas salía de las rocas ora agua fría ora agua caliente. Y luego tenía otros cubículos dedicados a baños turcos, aromaterapia, rayos uva...

Una anécdota curiosa que hace que me ruborice al recordar es que también subí a la sauna, separada del resto del edificio por unas escaleras de madera en un piso superior. Sin pararme a leer lo que ponía en la puerta, entré para encontrarme con un alemán desnudo frente a mí. Aún me dio tiempo a ver un pasillo franqueado por sendas columnatas a cada lado, hombres frente a mujeres, todos ellos desnudos. Recuerdo haber salido y haberme parado a leer el cartel en el que decía que era obligatorio quitarse toda la ropa en la entrada de la sauna. Soy persona pudorosa, así que tuve que volver sobre mis pasos. Si me hubiera apetecido mucho la sauna hubiera entrado y me hubiera sometido a la norma general, pero sólo hubiera aguantado unos cinco minutos dentro (no por el sentimiento de pudor, sino porque me resulta inaguantable el vapor de una sauna y no puedo resistir mucho tiempo dentro).
Las termas de Caracalla son las más célebres (quizás por toda la publicidad que soportan) de Baden-Baden, pero aquello estaba lleno de balnearios, residencias, spa's, etc., todo girando alrededor de las diferentes terapias del agua. Para muchos aquello podría ser una especie de paraíso, para mí sólo fue una ciudad de paso, donde en principio nunca tuve intención de hacer parada. Nunca sabes lo que te vas a encontrar. Estuvo bien.
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