martes, septiembre 01, 2009

En otro plano de la existencia

Si me dejo llevar podría escribir párrafos inquietantes y además me siento con plena libertad, una libertad de la que quizás el mes pasado carecía. Ahora es diferente, veo las cosas de otra manera, aunque soy incapaz de discernir lo que ha cambiado, si acaso ha variado algo.
Son innumerables las veces que he sentido el roce de su barba recorriendo mi espalda, he notado cómo se ha ido incrementando el ritmo cardíaco, para despertarme poco después con la piel erizada y escalofríos de deseo. Es impresionante hasta dónde puede llegar la imaginación (el subconsciente más bien) y hasta dónde te puede llevar. Es que por mucho que intente no pensar en él, aunque evite todo lo que respecta a su persona, hay algo ahí, casi indescriptible, que no puedo ignorar. Al final, sale a flote, aunque sea a través de los mundos oníricos.
Me pregunto cómo voy a camuflar todo esto. ¿Cómo podría mirarle a los ojos sin que él descubra nada? ¿Cómo voy a velar mi mirada que, insistente, va a buscar la suya?
Si temo algo es que pueda llegar a idealizarle, pues es mucho tiempo sin saber nada de él, sin encontrarnos, sin verle, sin hablar con él. De momento no creo que haya ocurrido nada al respecto, pero soy consciente de que tengo que controlar mi imaginación en este sentido, porque como le dé alas puede crear algo que no es.
Hace media hora deseaba algo con muchas ganas. Pero hay anhelos que no se pueden cumplir, al menos no podía ser hoy. Sólo me he permitido un minuto para pensar en lo que disfrutaría sentada con él en cualquier cafetería de cualquier ciudad, en silencio, con tan sólo su presencia. Este tipo de deseos duelen, son como dardos envenenados que te infligen daño irremediablemente. No puedo permitirme este tipo de pensamientos porque podrían ir creando una llaga incurable. De hecho, no debería permitirme ningún tipo de pensamiento respecto a él, al menos mientras desconozca lo que hay en el otro lado. Sólo que a veces... escribir sobre este tema ayuda a mirar de frente, a concienciarte de lo que hay... y pausarlo hasta la próxima vez. ¿Cómo detener esto?
Creo que si me lo propusiera podría ir borrando todo lo que tiene que ver con él, excepto los sueños. Ya lo decía Sabina: 'Que tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches'.
Me siento viva.

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