domingo, septiembre 20, 2009

Esta noche no quiero soñar

Si pudiera elegir mis sueños, me centraría en historias alegres, donde salga gente de mi círculo cercano.
El sueño de la noche pasada, al releerlo, me aporta una tristeza infinita. Si pudiera pedir un deseo, pediría que eso fuera un recuerdo. La diferencia entre un recuerdo y un sueño es que el primero ha ocurrido realmente y el otro no.
Duele. Intento no pensar en ello, pero es complicado.
Por un lado quisiera no soñar, eso dice la cabeza; por otra parte... es otra historia. Pensar en él me aporta tranquilidad, serenidad y alegría y el corazón no desea que su imagen desaparezca sin más. Aunque ahora al releer los secretos que guarda mi almohada he sentido que mi interior se encogía, esta mañana al escribirlo me sentía plenamente feliz. Si pusiera en una balanza a los dos, sé que pesaría más el segundo.
Al menos, desearía no soñar con él sólo por esta noche. Porque, de una manera u otra, estos sueños derivan en ilusiones que, en un futuro, podrían herir de manera drástica. Y no quiero pasarlo mal.

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