lunes, septiembre 28, 2009

Saca el whisky, cheli

Si me lo dicen no me lo creo. El viernes celebré mi fiesta matea particular a whiskies en Bruselas. Que no me acuerdo de lo que pasó a partir del tercer whisky... es obvio. Aunque mi memoria es selectiva y sí hay algo que recuerdo. Y menos mal, porque al día siguiente hubo risas a mi costa, aunque los que estaban conmigo no se pasaron mucho.
Tendré que correr un sutil velo sobre la noche del viernes, que por no recordar no recuerdo ni la hora a la que volví.
Es que si había dejado de beber whisky es porque me afecta mucho, porque luego tengo lagunas impresionantes, aunque al día siguiente no haya resaca.
Me han contado, entre otras cosas, algo de una barra de fuego. Y no tengo claro si yo estaba sobre la barra o al lado o qué.
Una de tantas.
Y, además, que una al año no hace daño. Sólo que lo que peor llevo de la noche del viernes es no poder acordarme de casi nada. Y me he esforzado por recordar.

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