
Uno de mis peores males es tener ganas de escribir algo y no saber cómo empezar, en el sentido de que mis dedos se ven impulsados por la mente a escribir de un tema sobre el que no quiero escribir. Así que, después de controlar estos impulsos de esta tarde, he apagado el pc con una página en blanco y con deseos reprimidos.
Y eso no significa que me vaya a dar la vuelta para escribir a mano lo que invade mi cabeza, sino que no quiero escribir sobre ese tema determinado y me estoy obligando a no hacerlo.
Estoy completamente segura de que si dejara fluir todo eso, que iría cargado de sentimiento, saldría algo bello. Quizás me pierdo mucho o quizás todo salga mañana. Quiero probarme, quiero ver hasta dónde puedo aguantar sin escribir sobre ese asunto. De momento, y a duras penas, lo estoy consiguiendo.
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