
Esta mañana me he marchado con una carta pendiente para echar en el buzón. Por lo general, solemos llevar todo a Correos, pero para una única carta no merece la pena coger el coche y esperar un rato a que te pongan el sello.
Así que, antes de subir a las cuatro, he optado por echarla cuanto antes...
A la vuelta ha sido como si estuviera reviviendo un momento de esta mañana. Justo he sentido algo y me he dado la vuelta para verle pasar. Podría haber llamado su atención o haber dicho su nombre o incluso haber silbado, ya que tenía la ventanilla abierta. Sin embargo, me he quedado quieta, callada, en silencio. Después he reanudado mi camino hacia la oficina.
Ya veo que esta tarde estaré al 50% de mis posibilidades, más que nada porque tendré la cabeza donde no debería estar. Concentraré todas mis fuerzas para estar donde debo estar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario