martes, septiembre 29, 2009

Amberes: Rubenshuis

Fachada principal
Tres son los pintores de Amberes de fama internacional: Van Dyck, Jordaens y Rubens. Los tres coincidieron en el tiempo y era obvio que Amberes se les quedaba pequeña para convivir.
En realidad Rubens era alemán, pero la última etapa de su vida la pasó en la ciudad belga; se le considera amberino.
Yo no tuve que pensármelo dos veces para coger el tren hasta allí. En la Rubenshuis tuve ese momento emocionante que te llega una vez al menos en cualquier viaje. Se me puso la piel de gallina y pensé: "Estoy pisando el suelo por donde él caminó, estoy frente a la cocina donde se preparaban las comidas en su época, estoy en el taller donde él creaba sus lienzos, estoy paseando por un jardín que invita a la inspiración...". Y es que cualquier persona que entre allí, sin saber dónde está, reconoce que acaba de llegar a la casa de un artista.
Apenas tengo fotos, pues dentro estaba prohibido hacerlas, así que describiré lo mejor que pueda todo lo que vi y sentí en esa casa.

Fachada principal
La Casa de Rubens, en la plaza Wapper, es el lugar en que el ciudadano más importante de Amberes residió durante años junto a su familia. Aquí trabajó y vivió momentos felices y tristes. Peter Paul Rubens (1577-1640) diseñó en persona parte de su "moderno" palacete urbano, algo que en su época no era nada habitual en Amberes. En esta casa los invitados podían admirar la colección de arte, famosa internacionalmente. También es donde murió el maestro el 30 de mayo de 1640.
Trescientos años después de su muerte, el complejo (que estaba en muy mal estado) fue reconstruido como museo. Desde 1946 lo que fuera un "relicario vacío" vuelve a ser una casa magnífica con una maravillosa colección: obras del propio Rubens, de coetáneos y colegas suyos, y de sus predecesores.
En ningún lugar se está tan cerca de Rubens como en la casa de Rubens, que fue su hogar.

HISTORIA DE LA CASA

Patio
En noviembre de 1610, Rubens, que había regresado de Italia dos años antes, y su primera esposa, Isabella Brant, compraron una casa con terrenos en la plaza Wapper, que por aquel entonces aún estaba formada por dos calles estrechas con el canal Herentalse Vaart en el medio. Unos años más tarde el edificio fue ampliado con diseños del nuevo propietario: un gran taller, un pórtico con un arco de triunfo y una galería escultórica semicircular que parece un pequeño panteón. También hizo levantar un pabellón en el nuevo jardín. Estas intervenciones convirtieron la casa de Rubens en una especie de palazzo inspirado en la época clásica y el Renacimiento italiano. En cambio, la residencia en sí siguió siendo una vivienda flamenca tradicional del siglo XVI. Más adelante, Rubens adquirió dos casas de vacaciones en las cuales la familia y muchos conciudadanos acomodados pasarían los veranos.
En 1648, ocho años después de la muerte del artista, su segunda esposa, Helena Fourment (1614-1673), alquiló la vivienda a William y Margaret Cavendish, futuros duques de Newcastle. Tras la muerte de su marido, Fourment aún vivió unos años en la casa con sus cinco hijos. La monárquica familia Cavendish había huido a Amberes durante la guerra civil inglesa. William Cavendish era un excelente jinete y un experto en alta escuela, la disciplina más difícil de la doma clásica. Cavendish fundó una escuela de equitación en la antigua vivienda de Rubens, seguramente en el taller. Tras su partida, los herederos de Rubens vendieron la casa.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, la finca sufre una profunda transformación: el conjunto se divide en dos viviendas, la obra cierra los arcos del pórtico, la fachada frontal se enyesa en color blanco y se reduce el tamaño de las ventanas del gran taller. En el siglo XIX el conjunto se deteriora hasta quedar en muy mal estado. A partir de 1880 la ciudad de Amberes intenta adquirir el complejo, pero los intentos de apropiación fracasan. En 1908 se llegó a construir una réplica de la casa de Rubens en yeso y cartón piedra para el pabellón de Amberes en la Exposición Universal de Bruselas.
En el año 1937 la ciudad de Amberes consiguió finalmente comprar la casa. Era urgente restaurar a fondo el complejo, algo que se llevó a cabo en plena guerra. Debido a las circunstancias, los restauradores a menudo se vieron obligados a especular y tomar decisiones que dan fe de las ideas de su tiempo. Por eso la distribución actual se basa principalmente en un dibujo del plano que hizo de memoria un visitante del siglo XVIII (muy posterior a la época de Rubens). Más que "históricamente correcta", la reconstrucción de la casa de Rubens es una evocación elegante y un poco romántica del lugar en que vivió y trabajó el maestro.
El 21 de julio de 1946 el alcalde Camille Hyusmans inaugura el museo ubicado en la antigua vivienda de Rubens. Los documentos de la época se hacen eco de la inauguración. En aquel momento no se puede hablar de una colección propia; el mobiliario, la enorme colección privada y la biblioteca de Rubens se dispersaron rápidamente después de su muerte. Por suerte se conserva un catálogo de venta de la colección pictórica.

Jacob Harrewijn
Casa de Rubens en Amberes, 1684, 1692
Dos grabados

Estas estampas realizzadas, respectivamente, 44 y 52 años después de la muerte de Rubens son las imágenes más antiguas conocidas de la que fuera vivienda del maestro. Se hicieron por encargo del entonces propietario, el canónigo Hendrik Hillewerve, que aparece retratado en la parte superior del grabado más antiguo. Debajo vemos también su escudo de armas. Estas estampas se utilizaron como punto de partida para la restauración del complejo en el siglo XX.
No es casualidad que Hillewerve mandara representar la cara más espectacular de la "Maison Hildewerve, dis hostel Rubens" (Casa Hildewerve, estancia de Rubens): el pórtico con los tres arcos, la fachada del taller del pintor, el jardín con el pabellón que ya había sido remodelado siguiento el estilo francés... son los elementos que hizo construir Rubens. El resto aparece literalmente en la sombra.
En el grabado más reciente se ha omitido el pórtico para que se vea mejor la parte de la casa que diseñó Rubens. Las imágenes más pequeñas de la parte inferior del grabado muestran, de izquierda a derecha, la capilla privada (que en los tiempos de Rubens era el museo privado semicircular en el que se exhibía su colección de estatuas), la fachada frontal y los dormitorios (el antiguo taller de aprendices). No se trata de planos de construcción precisos, sino de representaciones idealizadas.

Peter Paul Rubens
Autorretrato, aprox. 1630
Óleo sobre madera

Parece increíble que este autorretrato de Peter Paul Rubens, actualmente tan conocido y que se ha convertido en un icono de "su" Amberes, apenas se pudiera ver hasta principios de los años setenta, ya que hasta entonces estuvo en manos de un particular.
Rubens se representa como un caballero muy consciente de sí mismo, no como "un simple pintor". Lo cierto es que nunca se representaba como un simple pintor. Aquí vemos a un hombre con sombrero de ala ancha -algo ladeado para ocultar la calvicie incipiente-, gambesón negro con pliegues y camisa negra. El pintor está situado ante un fondo neutro, inclina la cabeza un poco y su rostro está iluminado con sobriedad. La obra genera una sensación personal, casi íntima.
Seguramente este autorretrato y busto servían de modelo para los aprendices en el taller. Rubens pintó sus otros tres autorretratos individuales famosos (que actualmente se encuentran en Florencia, Windsor y Viena) por encargo, como regalo o tal vez para su propia colección. Hay más autorretratos suyos, pero se trata de retratos dobles o de grupo, con su mujer e hijos, con amigos...
¿Cuántos años tiene el maestro en este cuadro? Este autorretrato se suele datar hacia 1930; entonces Rubens tenía 53 años. Otros estudiosos lo han comparado con retratos de familia y apuestan por los años 1622-1623, en cuyo caso Rubens tendría aquí 45 años.

Willem van Haecht
La galería de pinturas de Cornelis van der Geest, 1628
Óleo sobre madera

En tiempos de Rubens, algunos acaudalados ciudadanos de Amberes reunieron impresionantes colecciones de arte. Las representaciones de colecciones existentes o (parcialmente) imaginadas de este período nos permiten hacernos una buena idea de lo que contenían: además de cuadros y esculturas, también incluían dibujos y estampas, monedas, objetos de la naturaleza, instrumentos de medición... Además, estos cuadros están llenos de elementos narrativos que nos remiten a la vida artística y cultural del Amberes de aquella época.
Este cuadro muestra la colección del comerciante Cornelis van der Geest (1555-1638). En primer plano, el orgulloso coleccionista muestra a sus distinguidos invitados una Virgen con el Niño de Quinten Massijs. De izquierda a derecha vemos, entre otros, a los archiduques españoles Alberto e Isabel, que en aquella época gobernaban los Países Bajos, a Rubens y al rey de Polonia.
El pintor Willem van Haecht se especializó en "galerías de arte". Cuarenta y tres cuadros, de los cuales se conservan veinticuatro, decoran las paredes. Los pintores antuerpienses están especialmente bien representados; de hecho, esta obra es una oda al arte pictórico de la ciudad de Amberes.
La colección de Rubens fue una de las más importantes de los Países Bajos, pero tras su muerte se dispersó. El Rubens comerciante trataba las obras de arte como mercancía, pero el Rubens coleccionista las adquiría principalmente por amor y admiración hacia los objetos y sus creadores (Antoon van Dyck, Tiziano, Adriaen Brouwner...), y porque le inspiraban (por ejemplo, las esculturas romanas), igual que los libros de su biblioteca y las plantas de su jardín.

Busto de Séneca
Roma, siglo I d. C.
Mármol

Para un humanista como Rubens, la época clásica grecorromana era un momento de esplendor cultural de la historia y una fuente de inspiración. Coleccionaba el arte clásico, hizo muchísimos dibujos de obras clásicas en Italia y consideraba a los artistas famosos de entonces sus grandes modelos.
Un filósofo romano como Séneca, defensor del estoicismo del siglo I d. C., también ejerció una gran influencia sobre Rubens y su erudito círculo de amistades. Según el razonamiento de Séneca, la sabiduría, la perseverancia, el autocontrol y una consciencia tranquila eran las cualidades morales necesarias para enfrentarse a las dificultades del destino y de la vida. El estoicismo era una especie de precursor del cristianismo.
Cuando Rubens volvió a Amberes desde Italia en 1608, trajo consigo este busto de mármol antiguo que, según él, representaba al filósofo romano Séneca. Representó este busto en varias obras y tal vez lo tuvo en su museo privado semicircular hasta el momento de su muerte. El inventario de 1640 incluye "varias bonitas cabezas antiguas".
Al contrario de lo que Rubens y sus contemporáneos pensaban, éste no es Séneca, tal y como se demostró definitivamente en 1813, cuando se encontró el verdadero retrato de Séneca. Actualmente se cree que este busto representa al poeta griego Hesíodo.

Lucas Faydherbe
Hércules, aprox. 1675-1680
Terracota

El popular escultor y arquitecto Lucas Faydherbe de Malinas fue aprendiz de Rubens durante más de tres años en su taller de Amberes, y en el último año de vida del maestro se convirtió en uno de sus amigos más íntimos. La antigüedad clásica también fue una fuente de inspiración para Faydherbe, que recibía, al igual que Rubens, muchos encargos de arte religioso.
Ya era mayor cuando modeló esta imagen de terracota que representa al semidiós grecorromano Hércules. Podemos reconocerlo gracias a un atributo fijo, la piel del león de Nemea que, según el mito, Hércules mató con las manos desnudas en el primero de sus famosos Doce Trabajos.
Los modelos de terracota eran poco habituales en el siglo XVII. ¿Tal vez esta pieza sirvió como modelo para una obra de otro material, como el mármol? En estos casos, la obra final solía ser más grande que el modelo.
De Faydherbe se conocen tres bustos de Hércules prácticamente idénticos, de dimensiones más grandes y modelados en terracota. ¿Tal vez esta pieza era el modelo previo de una serie de estatuas? ¿O quizás se creó posteriormente? Cada uno de los bustos iba acompañado de un busto de Ónfale (según el mito, Hércules se había enamorado de Ónfale y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella).

Peter Paul Rubens,
Antoon van Dyck, 1615-1616
Óleo sobre madera

De los muchos discípulos y asistentes que trabajaban con Rubens, el maestro consideraba que su precoz paisano Antoon van Dyck (1599-1641) era el de más talento. Maestro y discípulo trabajaron juntos en varios proyectos.
Muy probablemente Rubens pintó este intrigante retrato alrededor de 1616, poco después de que Van Dyck, que por aquel entonces tenía 17 años, entrara a trabajar en su taller. Se reconocen de otros (auto)retratos los mechones rubios, la nariz recta, el labio inferior carnoso... Rubens consigue un efecto fotográfico gracias a toques artísticos sutiles, como la postura torcida y el cuidadoso juego de luz y sombras. Es como si Van Dyck, que a los quince años ya pintó su autorretrato, acabara de dejar el pincel y mirara por encima de la espalda, seguro de sí mismo (¿o con arrogancia?), a los ojos del espectador.
Cuando se pintó este retrato, Van Dyck estaba al principio de una carrera internacional. Fue muy famoso en Amberes, Génova y Londres, especialmente como pintor de retratos, y acabó convirtiéndose en pintor de la corte del rey Carlos I de Inglaterra.
Este pequeño panel se adquirió gracias a los Amigos de la Casa de Rubens en una subasta celebrada en Nueva York en el año 1995. Sin duda, encaja perfectamente en la colección de la casa-museo. Tal vez sea el cuadro mencionado en la herencia del hermano de Van Dyck, que era párroco en Minderhout: "un retrato de mi hermano hecho por Rubens".

Peter Paul Rubens,
La Anunciación, aprox. 1610-1628
Óleo sobre tela

El Evangelio de Lucas explica que la Virgen María recibió la visita del ángel Gabriel, que le dijo que iba a convertirse en la madre de Cristo. Esta escena, La Anunciación, es una de las más representadas del Nuevo Testamento. Rubens, como muchos otros pintores de los Países Bajos del Norte, sitúa a María en un salón. La cesta de mimbre con la labor de María y un gato dormido refuerzan el ambiente hogareño. Este tipo de "detalles" hacen que las representaciones religiosas sean más accesibles, y permiten a los creyentes ponerse más fácilmente en el lugar de los personajes.
Rubens debió empezar esta Anunciación tan extraordinariamente dinámica poco después de regresar de Italia, en 1608: la influencia italiana se reconoce en la claridad de los colores y la soltura de la pintura. En cuanto a los colores, lo más llamativo es el manto azul de María. Rubens empleó un pigmento muy caro, el ultramarino, que se fabricaba con lapislázuli molido.
Seguramente este gran lienzo colgó mucho tiempo inacabado en el taller al cual ahora ha vuelto. Rubens no lo acabó hasta 1628, cuando lo vendió a un marqués español. Se conservó un boceto preparatorio en óleo del cual se desprende que el diseño de la composición estaba claro desde el principio: la única diferencia es el bodegón doméstico con el gato.
Esta obra fue la primera de Rubens que se pudo ver en su casa una vez inaugurada como museo, en 1946. Un año antes de que el museo adquiriera su primer Rubens en 1955, Gaston Dulière, miembro de la asociación de Amigos de la Casa de Rubens, cedió La Anunciación en préstamo. Esta gran obra sería finalmente adquirida en 1979.

CURIOSIDADES


* No fue casualidad que la Casa de Rubens se inaugurara como museo el 21 de julio de 1946, Día Nacional de Bélgica. Además de ser un icono de la ciudad de Amberes, Rubens es un icono nacional, una especie de belga "arquetípico", especialmente desde el siglo XIX.
Hace poco se celebró un "concurso" nacional que clasificó a Rubens entre los diez belgas más importantes de la Historia, junto al Padre Damián, Jacques Brel o Eddy Merckx, entre otros.

* En el año 1946, con la inauguración del museo, se bautizó a todas las habitaciones de la Rubenshuis con nombres que remiten a las funciones que se supone tuvieron en tiempos del pintor: consultorio, cocina, cuarto del servicio, comedor, dormitorio grande, dormitorio pequeño, etc. Igual que la propia casa, se trata de una "reconstrucción" que no estaba basada en datos históricos contrastados.

* Para Rubens el "rostro" de la casa no era la fachada, sino el patio. Es ahí donde muestra su gusto, su interés por la arquitectura y su filosofía vital. La antigüedad clásica ocupa un lugar central de la decoración.

* El diseño arquitectónico de la casa se hizo con mucho esmero. Por eso desde la portalada principal se puede ver directamente el pabellón del jardín a través del pórtico, algo que fue idea del propio Rubens. El nuevo pabellón extiende la línea hasta la plaza Wapper.

* Se sabe cuántos cuadros tenía la colección de Rubens cuando el pintor murió gracias a un documento titulado Specification, una especie de catálogo de venta que se redactó después de su muerte. Concretamente había 324. Sin embargo, no se puede saber exactamente de qué cuadros se trata, ya que algunas descripciones son poco claras, por ejemplo: "Un paysan avec un verre de vin & un pot". En la actualidad de han identificado unos 120 cuadros.

2 comentarios:

Carol dijo...

Vaya historia O.O
La verdad es que da impresión visitar este tipo de lugares, cuando se está allí desearías trasladarte en el tiempo y visitar la casa en la época en que Rubens vivió allí, ¿verdad? A mi me pasó cuando fui a la casa de El Greco, que yo decía: "no me quiero ir de aquí, quiero que aparezca por la puerta y vivir en esta época de artistas". Son sensaciones indescriptibles.

K dijo...

Es cierto que la fachada apenas llama la atención ni se diferencia mucho de las casas que la rodean. Pero entras al patio y notas que el cabello del cogote se te eriza, la piel se te pone de gallina y todo un cúmulo de sentimientos indescriptibles. Traspasar la puerta era viajar en el tiempo, y sí, te parece que puedes encontrarte con el dueño de la casa en cualquier momento.
Al final... salir al jardín donde Rubens buscaba la inspiración entre estatuas milenarias y una interesante colección de plantas de todo tipo. En su biblioteca había innumerables volúmenes de botánica.
También es curioso el hecho de que nunca se representó en sus cuadros como un simple pintor. Él tenía las medallas de caballero y comerciante, entre otros oficios, y como tal se pintaba en sus cuadros; nunca como pintor (lo que es interesante porque yo pienso que ser un artista debe ser una valoración ajena al propio artista; un artista nunca debe decir que lo es, sino que debe dejar que opine el público; que no debe pecar de soberbia y debe ser humilde, aunque en el fondo se considere un genio). Pese a que ya en vida era un eminente artista famoso más allá de las fronteras (y conseguir la fama artística en vida es harto difícil). Con 40 años era un hombre muy rico y fue criticado por casarse con una burguesa 30 años menor que él (es su segunda esposa), sobre todo porque lo normal en la época hubiera sido que buscara a una joven de la nobleza. Los burgueses aún eran relegados a un segundo plano.
Lo considero un adelantado a su época, lo que bien podía ser objeto de críticas pero imagino que era más alabado y admirado que criticado.

Es que son tantas cosas...