Hoy he pasado por una escuela y estaban todos los niños en la puerta, junto a sus padres. A mí me hacía ilusión volver en septiembre al 'cole', aunque a la semana estuviera añorando las vacaciones y la ociosidad del verano.
El alborozo y griterío que se oía desde la calle era magnífico. Entonces no teníamos responsabilidades. Sólo estudiar un poquito de vez en cuando y hacer los deberes a diario. Pero el primer día de clase era genial, porque siempre tenías tantas cosas que contar...
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