sábado, septiembre 12, 2009

La quietud del cementerio

Acabo de venir del cementerio. Allí todo es solitario, pacífico. Sólo están los recuerdos de los que una vez fueron y ya no son.
Ha sido una visita rápida. He sentido que mi corazón enflaquecía al leer el nombre de mi tío esculpido en el mármol blanco. En realidad me encontraba observando la eternidad a un paso, casi tangible y al alcance de la mano. Yo soy de las que piensan que ya no están en este mundo, sino en un plano superior de la existencia, que para llegar a él hay que cruzar ese umbral de paso de un plano a otro. Es comprensible temer a la muerte, pero esperanzador creer que hay algo más allá, que todo no termina en este mundo.
Hay una parte de mi tío en el cementerio, el recordatorio de quién fue en esta vida, pero él no está allí.
Hoy es un día para revivir los recuerdos no de hace dos años, sino de todo lo anterior. Es posible que sea una jornada cargada de emociones.

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