
Hace ya bastante que leí el primer libro de Grimpow, pensando que no habría una segunda parte. Después de leer éste estoy segura de que llegará una tercera.
Es un libro que debería haberme leído hace mucho. La primera vez que lo cogí era entrado el mes de junio, pero fuera por la razón que fuera siempre lo iba dejando a un lado y, cuando lo retomaba, leía sin ganas.
En esta historia el inquisidor Búlvar de Góztell busca al poseedor de la Piedra Filosofal por toda Francia, instado por el duque Gauthier, el hermano bastardo del rey. Grimpow acude a París, el único lugar donde cree que no le van a buscar. En el camino conoce a una familia de titiriteros y saltimbanquis y se enamora de Sofí, a la que volverá a ver en París.
Auspiciado por los profesores Anatol Pempius y Edmond de Tokvill, Grimpow se hace pasar por estudiante de la universidad. Lo que ellos desconocen es que el inquisidor ha salvado de la hoguera a una bruja de la Estirpe del Diablo, Agnes Lebuy, que tiene una extraña conexión con la Piedra Filosofal y que ha sido encargada de encontrar a Grimpow y robarle la piedra. Así lo hará, pero tras la muerte del rey consigue engañar a Búlvar de Góztell y al duque y se alía con Grimpow, que acaba de encontrar en Agnes a la última bruja de la Estirpe, la verdadera heredera de la Piedra Filosofal y guardiana del Secreto de los Sabios.
Con la Piedra Filosofal consiguen abrir una puerta cerrada durante más de doscientos años en la Torre del Temple. Lo que encuentran tras la puerta es sorprendente: el Arca de la Alianza.
Después de sellar de nuevo la puerta y de entregar definitivamente la Piedra Filosofal a la bruja de la Estirpe, Grimpow parte para Florencia junto a sus amigos Salietti y Weienel.
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